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Quema de gavilla, la deuda histórica de los agricultores

Durante la época que los agricultores del Valle del Yaqui acostumbran a quemar gavilla, las enfermedades respiratorias aumentan por la exposición al humo en el medio ambiente, aseguró la alergóloga del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Leticia Díaz Sánchez.

La especialista detalló que existen dos panoramas que incrementan las enfermedades respiratorias y una de ellas es el hecho de que personas alérgicas o susceptibles a desarrollar alergias comienzan a enfermar de asma.

Quema de gavilla, la deuda histórica de los agricultores
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El segundo panorama, es que aquellas personas que no nacieron con la predisposición para desarrollar enfermedades alérgicas, enfermen de rinitis, sinusitis, faringitis agudas y en caso de que la exposición al humo sea frecuente, enfermedad pulmonar o neumonitis por hipersensibilidad.

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"Es mucho el impacto que tiene en los pacientes asmáticos la exposición al humo, en los servicios de urgencias aumenta la atención de pacientes en la época de gavilla, pero un paciente asmático debe tener en cuenta que su tratamiento no se debe suspender hasta que su médico se lo indique y debe acudir a urgencias cuando tenga una crisis", expuso.

Incluso, el paciente con asma debe acudir a una revisión médica para el ajuste de su tratamiento, antes de que empiece la época de quema de gavilla, apuntó.

Por su parte, el director de Gestión Ambiental en Cajeme y académico, Jaime Alfonso Martínez Ochoa, indicó que la quema de gavilla de trigo impacta la salud de las personas, sobre todo porque pudiera empeorar el estado de aquellos pacientes contagiados por Covid-19.

NO SÓLO IMPACTA LA SALUD

El investigador y académico, maestro Martín Villa Ibarra, en un manual sobre autocontrol de emisiones del Instituto Tecnológico Superior de Cajeme (Itesca), detalla que la quema agrícola a cielo abierto en ciertos días y meses del año, transporta contaminantes por el viento desde las zonas de cultivo hasta las áreas urbanas vecinas.

Recordó que la Norma Oficial Mexicana NOM-015 de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sagarpa), permite el uso de fuego en actividades agroforestales porque ayuda a la renovación del bosque, pero no tiene relación con las quemas agrícolas; sin embargo, entra dentro de este esquema al establecer métodos de uso de fuego en terrenos de uso agropecuario.

Detalló en su investigación, que la quema agrícola contribuye enormemente a la contaminación atmosférica, ya que el humo producido contiene materiales tóxicos, entre ellos benceno e hidrocarburos policíclicos que son sustancias que producen cáncer. En California, Estados Unidos, en 2003, por ejemplo, la exposición a estos en el aire incrementó la leucemia infantil.

"La Semarnat ha establecido normas de calidad del aire legalmente definidas como los máximos permisibles. Realizar quemas inadecuadamente sin considerar horarios y las condiciones meteorológicas puede resultar en un incremento excesivo en los niveles contaminantes del aire", plasmó en su manual.

Por su parte, el director de Gestión Ambiental en Cajeme, Jaime Alfonso Martínez Ochoa, manifestó que en 2019 el Centro de Investigación de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cymmit), otorgó permisos por cuestiones de investigación para la quema de gavilla hasta por cinco hectáreas.

Sin embargo, el ambientalista Érico Isaías López, dijo no estar de acuerdo con esta práctica aun cuando se tengan los permisos, ya que la quema de esquilmos afecta la calidad del aire porque la suma de gases produce el efecto invernadero y aumenta la temperatura de los lugares aledaños.

"Además, es un factor para el aumento de la población de mosquitos porque estos insectos viven en lugares cálidos y aumentan también las enfermedades que estos transmiten", destacó.

Pese a que ya no existen segundos cultivos debido a la escasez de agua y no hay premura por parte del productor para preparar sus terrenos, la práctica es recurrente; además, existen opciones para ellos al vender la gavilla de trigo como alimento para ganado ante la falta de alfalfa.

Asimismo, es utilizada en construcciones ecológicas en comunidades rurales y pueden darle otro uso como la fabricación de carbón activado para uso doméstico y personal.

Pese a los esfuerzos de las autoridades estatales, municipales y de instancias como el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) o el Campo Experimental Norman E. Borlaug (Ceneb), para implementar un modelo sustentable, la quema de esquilmos es una práctica recurrente, en menor medida que en la década de los ochenta y noventa, pero es frecuente.

Además, recientemente fue aprobada la iniciativa de ley, promovida por la diputada Ernestina Castro, que sanciona con multas de mil a 2 mil 500 Unidades de Medida y Actualización (UMAS) y una pena de dos a seis años de prisión a cualquier persona que realice quema de gavilla o esquilmos. Asimismo, se sancionará a las personas que presenten información incorrecta a la autoridad para que se brinde el permiso de incineración de gavilla o esquilmos.

¿ENTONCES, POR QUÉ SEGUIR CON LA QUEMA?

"Las autoridades municipales no han aumentado las infracciones, resultando para el agricultor una mejor opción quemarla que reingresarla a la tierra, entonces paga 3 mil 200 pesos por multa que 5 mil por el trabajo de rastreo", dijo López.

En tanto, Ochoa, dijo que generalmente los responsables de estos incendios se niegan a pagar argumentando que son accidentes y sólo rentan las tierras y por ello emprenden acciones legales contratando abogados.

"Aquí la afectación es grave, todavía no nos cae el veinte, los agricultores tienen la responsabilidad de lo que causa la quema de gavilla, yo me he entrevistado con varios de ellos y no los veo convencidos, la pandemia se va a acelerar con la quema, la gavilla se mete por los poros del cuerpo y tiene una permanencia de dos semanas", puntualizó.