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(VIDEO) Vicente López, futbolista icono de Cajeme

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, como en el resto del mundo, goza de una fama que lo convierte en un deporte popular. Vicente López Bueno, a temprana edad, se ligó al balompié y desde que pateó un balón por primera vez, su vida se enganchó a esta disciplina, que lo envolvió y sedujo.

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En 1984, a los 6 años de edad, participó en su primer equipo formal bajo el mando de quien se convirtió en su primer entrenador, Gilberto Encinas, “El Chive”. Posteriormente pasó al Club Tichos, con el que escribió pasajes gloriosos en la Liga Infantil y Juvenil de Cajeme, al conquistar varios títulos. Tichos le sirvió para ser contemplado y formar parte del equipo profesional de Tercera División Guerreros de Obregón, conjunto con el que jugó de 1992 hasta 1995 y en 2013 regresó para dirigirlo.

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El futbol de paga le dio mayor calidad a su juego, pero la exigencia física le pasó factura y vinieron las lesiones a temprana edad, lo que le hizo pensar en su futuro, por lo que decidió estudiar una carrera profesional antes de continuar en su peregrinar buscando escalar en el futbol profesional. “Llegaron muchas lesiones y preferí darle prioridad al estudio, porque miré que se complicaban mucho las cosas con las lesiones”, manifestó.

En 1996 ingresó al Instituto Tecnológico de Sonora (Itson) a cursar una carrera profesional y el nombre que había fabricado en su recorrido por las canchas le sirvieron para ser invitado por Benjamín Valenzuela, estratega que en aquellos años entrenaba al selectivo de futbol de Potros Itson.

“Benjamín Valenzuela es el entrenador que me dio la libertad de explotar mi talento”, compartió. Vistiendo la playera de Potros, “Chente”, como popularmente le conocen, “galopó” con clase y escribió momentos brillantes.


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