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Tiger Woods vuelve a rugir

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Ayer, con las lágrimas a punto de desbordarse llegó al green del 18 para cerrar la hazaña con dos golpes de ventaja sobre el resto y con un putt de poco más de un pie alzó la bola, los brazos y los gritos de la galería y se enfundó en un abrazo con su caddie.

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De rojo su mamá, sus hijos (que por primera vez lo vieron triunfar en Augusta) y su novia festejaron a Tiger, quien alcanzó su quinto Mas­ters y su Major número 15 en su carrera (el últi­mo fue en 2008 en el US Open).

El jueves, aunque estaba dentro de los me­jores 15, todavía estaba lejos, pero el Tigre fue paciente y su ronda de 70 golpes (-2) indicaba que el saco verde esta­ba en el horizonte, pues en tres de sus cuatro victorias previas en el Masters ese había sido su score al final de los primeros 18 hoyos.

El viernes comenzó su ascenso y se quedó a sólo un golpe del coli­derato en Augusta. El sábado la historia no fue muy diferente y a dos golpes del italiano Francesco Molinari, en el segundo lugar, se fue a dormir. Tiger hizo un mejor papel que el ita­liano en los primeros 9 hoyos del domingo y le recortó un golpe, pero mientras iban en la bandera 12 vieron como Xander Schauffele se colocaba en la punta con un birdie, un hoyo más adelante.

Más tarde, apareció otro rival a vencer para Tiger, ya no era Molinari ni Schauffele, ahora era Patrick Cantlay quien lideraba las acciones. Pero, de repente, Woods se fue hasta lo más alto con Schauffele y Molina­ri en el 13. Para el hoyo 14 del último grupo en el campo, ya eran cinco en la cima (Dustin Jon­hson, Schauffele, Bro­oks Koepka, Molinari y Woods), pero instantes después se bajó Molina­ri y en el 15, con un bir­die, Tiger ya sólo tenía un oponente: él mismo.

En el par 3 de la ban­dera 16 repitió con un birdie que hizo rugir Augusta y ya estaba con tarjeta de -14 (y -3 en la ronda). Sólo tenía que cerrar con par en el 17 (lo hizo) y en el 18 para coronarse, y aunque hizo un bogey en el cierre, la victoria era suya.

La última vez que Woods vistió el saco verde fue en 2005 y se lo puso Phil Mickelson, luego de hacer aquel inolvidable chip. Antes lo logró en 2002, 2001 y 1997 con el mayor mar­gen de ganancia en la historia (12 golpes) y a sus 21 años.


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