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Te sorprenderán las primeras gafas de sol de la historia

Se convirtieron en un sello de las celebridades, pues les brindaba glamour y estilo a sus outfit; sin embargo, su uso se remonta mucho más atrás y eran para la supervivencia

Quién dijera que uno de los accesorios más usados desde tiempos pasados y que se han vuelto indispensable parte del outfit son las gafas.

Algunas para corregir problemas de la vista, otras para protegernos del sol, y estas últimas son las que nos ocupan.

Te sorprenderán las primeras gafas de sol de la historia
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Si bien en la década de los 50 se convirtieron en todo un sello característico de celebridades cinematográficas, por el estilo y glamour que diseñaban en la imagen, su uso se remonta mucho más atrás.

Y como la necesidad es la madre de todos los ingenios, a falta de lentes, los antiguos egipcios usaban henna para delinear el contorno de los ojos, pues al estar enclavado en el desierto, el país reflejaba en la arena la luz del sol, pero el delineado oscuro hacía que el impacto fuera menos.

Sin embargo, una de las civilizaciones que les ha sacado provecho a los anteojos de sol son las tribus inuit, en Groenlandia, una región gélida, donde la luz del sol, combinada con la blancura de la nieve, cegaba a los moradores.

Por ello, idearon unas "gafas" que les protegían los ojos tanto del sol, como de los vientos congelantes o de la llamada ceguera de las nieves, por el impacto de los rayos ultravioleta.

Así, los más antiguos datan de hace 12 mil años, cuando los primeros los hacían con conchas de mar, hueso o madera, a los que les hacían una pequeña ranura para ver y los ataban con tiras de cuero a la cabeza.

Estas tiras de piel eran de ballena o tendones de otros animales, pero aunque no eran tan eficientes como las actuales, resultaron suficientes para vivir en un medio tan hostil como el Ártico.

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