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Sale al baño y se lleva una sorpresa fuera de serie

"Algo me mordió el trasero", dijo una mujer a su hermano, cuando salió a auxiliarla al escuchar sus gritos en la letrina

En países como Australia es común encontrar en las tazas de los sanitarios serpientes que se meten por las tuberías, en tanto que en Estados Unidos, un influencer tuvo la "grandiosa" idea de llenar de bolitas de gel la bañera de su casa, sin contar con que la cantidad era excesiva y encontraron salida en los retretes y hasta en los lavamanos de su casa y de los vecinos, causando un caos; sin embargo, lo que le pasó a una mujer de Alaska está fuera de serie.

Y es que Shannon Stevens salió muy de mañana al baño, una letrina que se encontraba por fuera de la casa en el lago Chilkat, donde acampaba con su hermano Érik; cuando se dispuso a hacer sus necesidades, algo le lastimó el trasero, por lo que asustada se levantó como bólido a ver qué era lo que le había tocado.

Sale al baño y se lleva una sorpresa fuera de serie
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Lo que vio dentro de la letrina la dejó al principio sorprendida y luego comenzó a gritar como loca, pues no daba crédito a lo que miraba: se trataba de un gigantesco oso que se había metido, probablemente, huyendo del frío.

"Entré allí y me senté en el asiento del inodoro, y algo inmediatamente me mordió en el trasero. Salté y grité", narró la mujer.

Los gritos alertaron a su hermano, quien corrió a ver qué ocurría y al levantar la tapa de la letrina, no podían creer lo que miraba: la cara de un enorme oso asomaba, mirándolos.

No lo pensaron 2 veces, pues el peligro al que Shannon y Érik estaban expuestos era mayúsculo, por lo que salieron corriendo y se guarnecieron en la cabaña.

Shannon dijo que sintió un pinchazo, que ni siquiera fue un mordisco, sino que pudo haber sido un golpe con la garra.

Y es que lo extraño es que siendo invierno, los osos hibernan, por lo que no pensó que se toparían con uno, menos en un lugar como ese, pero sí en otras temporadas.

Se indicó que posiblemente, el animal fue atraído por el olor de la comida; la noche de la sorpresa durmieron en la cabaña y al día siguiente, al inspeccionar el área, ya se había marchado.