Hoy en día, es común sorprenderse al notar que personas de 20 a 30 años parecían mucho mayores que alguien de la misma edad en la actualidad. Incluso sucede cuando comparamos recuerdos propios: muchos adultos aseguran que, cuando eran niños, ellos y sus compañeros parecían mayores que los menores de hoy.
No se trata solo de nostalgia o de cambios en la moda; especialistas aseguran que existen razones científicas y sociales que explican por qué las nuevas generaciones parecen conservar una apariencia juvenil por más tiempo.
¿POR QUÉ LAS GENERACIONES ACTUALES PARECEN MÁS JÓVENES QUE LAS DE ANTES?
Durante buena parte del siglo pasado, las condiciones de vida eran más exigentes. Muchas personas trabajaban desde jóvenes en labores físicas intensas, con largas jornadas y exposición constante al sol, el frío o la lluvia, además de contar con menor acceso a servicios médicos y a productos de cuidado personal. Ese desgaste físico terminaba reflejándose en el rostro y en la piel, haciendo que alguien joven pareciera mayor.
Sin embargo, investigaciones recientes también muestran diferencias medibles. Un estudio publicado en 2018 comparó indicadores de envejecimiento en personas de la misma edad durante 1988 y 2010, revelando que décadas atrás los signos de deterioro eran más notorios. Esto indica que no solo es una percepción, sino que las condiciones de salud han cambiado.
Uno de los factores más influyentes es la reducción del consumo de tabaco. Fumar genera radicales libres que dañan las células y aceleran el envejecimiento, afectando la producción de colágeno y provocando arrugas y flacidez prematuras. Conforme disminuyó el número de fumadores gracias a campañas de salud pública, también se redujeron estos efectos visibles en la población.
A ello se suma una mayor conciencia sobre la protección solar. Antes, el bronceado era símbolo de atractivo y muchas personas se exponían sin protección. Hoy se sabe que la radiación ultravioleta daña el ADN celular y provoca manchas y envejecimiento prematuro, por lo que el uso de protector solar se ha vuelto más común.
El auge del cuidado dermatológico y de rutinas de skincare también ha influido, aunque expertos advierten que el uso excesivo de tratamientos antiedad en jóvenes podría provocar irritaciones o efectos contrarios.
Finalmente, la percepción también juega un papel importante. Cambios en la moda, estilos de vida y roles familiares alteran cómo entendemos la edad. Lo que antes se asociaba con la adultez hoy se percibe como juventud prolongada. Así, entre mejoras en salud, hábitos y cambios culturales, las generaciones actuales parecen envejecer a un ritmo distinto que sus antecesoras.




