Antes del primer sorbo de café existe un paso que muchos pasan por alto y que, sin embargo, puede marcar la diferencia entre una bebida ordinaria y una experiencia sensorial completa. En distintas culturas cafeteras del mundo, como la italiana o la turca, el ritual no comienza con la taza, sino con un vaso de agua. Lejos de ser una cortesía sin sentido, se trata de un paso clave para mejorar la experiencia de degustación.
De acuerdo con el blog especializado Mundo del Café, esta tradición se remonta a la década de 1920, cuando el espresso comenzó a popularizarse en Italia. Desde entonces, el agua se convirtió en un complemento esencial para preparar el paladar antes de probar el café.
¿POR QUÉ DEBERÍAS TOMAR AGUA ANTES DEL CAFÉ?
El principal objetivo de beber agua antes del café es limpiar la cavidad bucal y eliminar sabores residuales que puedan interferir con la percepción del grano. Mauro Illiano, catador profesional y miembro del consejo de expertos de la Coalición de Café Slow Food, explica que esta práctica permite apreciar con mayor claridad las notas, aromas y matices del café.
Al tener el paladar "neutral", el gusto y el olfato trabajan mejor en conjunto, lo que se traduce en una experiencia más completa. El efecto es aún más evidente cuando se trata de cafés de origen o de especialidad, cuyas características pueden pasar desapercibidas si el paladar está saturado por otros sabores.
BENEFICIOS MÁS ALLÁ DEL SABOR
Además de mejorar la degustación, tomar agua antes del café también tiene implicaciones positivas para la salud. Según información del blog Café Platino, este hábito contribuye a mantener el equilibrio hídrico del organismo, algo relevante si se considera que el café tiene un efecto diurético.
Consumir grandes cantidades de café, especialmente con el estómago vacío, puede favorecer una ligera deshidratación. Beber agua antes ayuda a contrarrestar este efecto y a que el cuerpo procese mejor los compuestos de la bebida.
Otro punto a considerar es la salud bucal. El café contiene taninos, sustancias responsables de su color y de posibles manchas en los dientes. El agua puede crear una especie de capa protectora en el esmalte, lo que reduce la adherencia de estos compuestos y ayuda a prevenir la pigmentación dental.
Finalmente, beber agua después del café también resulta benéfico. Esta práctica ayuda a neutralizar el sabor intenso que dejan preparaciones concentradas, como el espresso, y evita la sensación amarga que puede permanecer en el paladar.




