Al igual que los humanos, los perros atraviesan una etapa geriátrica que requiere cuidados especiales para preservar su bienestar.
Esta fase suele iniciar a partir de los siete años, aunque la edad exacta varía según el tamaño y la raza. Mientras que los perros pequeños pueden considerarse mayores entre los ocho y 10 años, las razas grandes o gigantes alcanzan esta etapa desde los seis o siete.
Con el envejecimiento, los perros presentan cambios físicos y conductuales: disminuye su actividad, duermen más, requieren alimentos más blandos y pueden perder capacidades como la vista y el oído.
También es común observar alteraciones en órganos vitales como riñón e hígado, problemas articulares, especialmente displasia de cadera, afectaciones neurológicas y cambios en el pelaje, que suele encanecer desde el hocico.
PADECIMIENTOS DE LA VEJEZ EN LOS PERROS
Entre los padecimientos más frecuentes en la vejez canina destacan tres: tumores o neoplasias, enfermedades cardiacas e insuficiencia renal o hepática.
A ello se suman problemas oculares como cataratas, alteraciones digestivas que causan vómitos o diarreas, y dolor dental provocado por acumulación de sarro. La pérdida de apetito, el aislamiento o la agresividad al ser tocados pueden ser señales de dolor o malestar.

RECOMIENDAN REVISIONES PERIÓDICAS
El médico veterinario zootecnista Francisco Javier Carbajal Merchant, de la UNAM, subraya la importancia de acudir oportunamente al veterinario ante cualquier cambio, ya que retrasar la atención puede llevar a fases terminales irreversibles.
La recomendación es realizar revisiones periódicas, estudios como ultrasonidos o radiografías cuando sea necesario, y adaptar la dieta para no sobrecargar los órganos.
Contrario al mito popular, un año de perro no equivale exactamente a siete años humanos, pero sirve como referencia para dimensionar sus necesidades.
Un perro de 12 años, por ejemplo, puede compararse con una persona de más de 80. Por ello, brindar cuidados preventivos desde cachorro (vacunación, desparasitación y alimentación adecuada) es clave para asegurar una vejez digna y con mejor calidad de vida.





