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Liebres pesca a Delfines

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Los preparatorianos tu­vieron una difícil visita ante Delfines, quienes marchaban invictos en este andar de com­petencia, pero las Liebres se prepararon fuertemente du­rante la semana para este com­promiso y tuvieron que rezar a los santos para que con un ¡ave maría! lograron llevarse el triunfo 14-10.

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Dentro de las acciones el cuadro navojoense fue quien pegó primero, con una sensa­cional actuación del corredor Moisés Manjarrez quien vaya que corrió la milla al tener más de 250 yardas sumadas en todo el encuentro, y con una escapa­da de 10 yardas y con la conver­sión de un pase a Daniel Sala­zar para poner el 8 por 0.

Después el encuentro se vol­vería defensivo, dos equipos fuertes a la hora de taclear, hasta que un error del mismo Moisés, al hacer un fumble para dejar el ovoide en la yar­da 14 de su campo y Guaymas quienes contaban con jugado­res grandes en la línea ofensiva arrastraron a la defensiva para empatar el marcador 8 puntos por bando.

Las cosas se pusieron color de hormiga ningún equipo po­día llegar a las diagonales, has­ta que un safety que le hicieron a los navojoenses, Guaymas pasó al frente 10-8 faltando cinco minutos en el reloj.

Faltando 3 minutos en el tiempo reglamentario, Liebres llegó a la yarda tres del terri­torio enemigo, pero no pudo anotar dejando el ánimo por los suelos, con dos minutos en el reloj, Guaymas inició con la pelota, tratando de hacer un primer y diez para acabar el encuentro, pero la defensiva a cargo de Guillermo Zayas y Sergio “Kachy” Morales, quie­nes lucieron tacleando y parar a los porteños.

Las cosas del destino, Delfi­nes pateó el balón, y este aga­rró un bote en donde hacia el campo de Guaymas en el cual quedó a 20 yardas de la zona de anotación, con 10 segundos en el reloj.

La estrategia de los coaches, con jugada sorpresa, lanzando un pase largo, “Ave María”, de Roberto Gutiérrez a Moisés Manjarrez y con ello atraparlo y acabar el encuentro para el 14-10 definitivo.

La locura de los visitantes, se hizo explotar en un juego en donde varias ocasiones se que­daron a solo una yarda de ano­tar, pero no pudieron dejando todo para el final del encuentro que acabó tintos en sangre.


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