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Tadeo, un niño muy especial

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Isabel, madre del peque­ño, asegura que los inicios de este trastorno psicológi­co empezaron a detectarlos cuando se quedaba mirando fijo a los abanicos y de re­pente le daba por darse to­pes en sus manitas y en su cabecita.

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“A Tadeo le hablamos por su nombre, pero no voltea­ba. Siempre andaba para arriba y para abajo. Era costumbre verlo sentadito un ratito y después ya se tenía que parar, no estaba quieto”, compartió.

A pesar de este trastor­no, Tadeo siempre se ha caracterizado por ser un niño muy alegre, ya que en su sonrisa se nota la felici­dad.

“Tadeo siempre anda feliz, de hecho, cuando lo vemos con su sonrisa, nos contagia, pero cuando no vemos ese rostro sonriendo, nos preocupamos porque se siente enfermo o algo le pasa,” expresó.

Para Isabel no ha sido fá­cil descubrir que Tadeo es un niño que nació con au­tismo, pues desde pequeño empezaba a llorar sin razón y mostraba poca interacción con su vista y también con su lenguaje.

“Es complicado, pero al mismo tiempo es una ben­dición para un padre sacar adelante a un niño con au­tismo, porque prácticamen­te le tienes que dedicar las 24 horas del día, lo tienes que llevar a terapias de lenguaje y terapias físicas-mentales,” compartió.

Comentó que un día nor­mal para Tadeo es acudir al Centro de Atención Múlti­ple (CAME) en el Municipio de Álamos, los días lunes, miércoles y viernes, en ho­rario de 8:30 de la mañana a las 12:00 de la tarde.

“Como padres quisiéra­mos saber lo qué les pasa a nuestros hijos, qué sienten y qué piensan, pero cuando tienen autismo, es muy di­fícil. Lo único que podemos hacer es tranquilizarlos, agarrándole sus manitas para que se sientan prote­gidos”, comentó.

Isabel asegura que Tadeo es un niño muy especial, que irradia y transmite fe­licidad a su alrededor.

Al pequeño lo que más le gusta es pasear en au­tomóvil, montar a caballo, comer, bañarse en la lluvia, ver televisión, convivir con sus abuelos en el puesto de abarrotes y acudir a sus te­rapias de lenguaje y equi­noterapia.


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