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Eugenio Leyva, el rey de los pobres

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"El Cherry" como también lo conocen en el sur de Sonora, asegura que el 19 de noviembre cumplió 51 años haciendo altruis­mo a favor de la gente que menos tiene.

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En cualquier rincón de Sonora, Eugenio Leyva, sale a las calles para pedir un apoyo económico a favor de personas enfermas, con alguna discapacidad y también para ayudar a los que no cuentan recursos para comprar alimentos.

"Con la labor social se pueden hacer muchísimas cosas, yo he podido conseguir trasplantes de órganos en México, en Obregón y en Hermosillo, pero por falta de recursos, muchas veces se atrasan los movimientos", comentó.

Dijo que la gente cada vez me­nos acude con los políticos porque se han convertido en ventanas cerradas y en puertas que nunca se abren, sobre todo para los más pobres.

"En lo personal nunca he podi­do conseguir apoyo social con los presidentes municipales, con la gobernadora, ni con los presiden­tes de la República, todos tienen los ojos cerrados, sabiendo la la­bor que se hace por el prójimo", cuestionó.

Sostuvo que, a pesar de hacer el altruismo, hay personas que desestiman su labor y lo critican porque lleva más de cinco décadas haciendo lo mismo.

"Mi trabajo es hacer las cosas bonitas, de corazón y siempre ante los ojos de Dios, no me meto con nadie, ni le pido favores a los políticos, porque cuando lo he he­cho, no han respondido", expresó.

Aseguró que uno de los grandes problemas de los tiempos actuales en el sur de Sonora, es que en los hospitales se carecen de medica­mentos, de médicos, atención mé­dica y, en algunos casos de lo más elemental.

"No sabemos por dónde co­menzar, todas las promesas que uno cumple y que uno promete, nunca llegan a la labor que ver­daderamente son de los demás" , compartió.

Eugenio Leyva compartió que lo que le motivó a dedicarse a la labor social fueron los abusos que se cometían anteriormente en los hospitales donde se embargaban a los indígenas por no poder pagar lo que debían de atención médica.

"Ahorita está ocurriendo algo similar, donde estamos viendo a muchas personas de escasos re­cursos y de las comunidades in­dígenas que las dejan morir por no tener 2 mil o 3 mil pesos para hacerse un estudio o ser atendi­dos en un hospital privado y pú­blico" mencionó.

Compartió que desde que se registró como asociación para luchar por la gente pobre, se ha percatado que existen médicos que recomiendan a sus pacientes atenderse en hospitales privados para ganar una comisión.

"Ahorita en la mayoría de las comunidades sufren por la comi­da, no tienen para pagar el pasaje de un camión, porque los gobier­nos les han quitado la ayuda eco­nómica que tenían con Prospera, ahora la cosa está más grave", sentenció.

Señala que no cuenta con un sueldo, no está jubilado ni pen­sionado, ni tampoco cuenta con algún programa social.

"Para salir adelante con mi familia vendo boletos de rifas de televisores, de mariscos y de otro tipo de cosas para poder lograr sa­car para los viáticos y los pasaje­ros, pues anda por todo el Estado", mencionó.

Lo único que acompaña a "El Cherry" es un botecito de alu­minio donde la gente deposita la ayuda económica y las fotografías de las personas que busca ayudar con alguna operación, unas sillas de ruedas, muletas, traslados, trasplantes, cobijas y despensas.

Recordó que esta labor no la hace por ningún interés personal."sólo lo hago por ayudar al próji­mo y por una devoción, a raíz de que fallecieron varios integrantes de mi familia en el terremoto de 1985 en la ciudad de México"

Comentó que en esta bonita labor social le ha tocado donar un ojo y un riñón a personas que lo necesitaban.


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