La presidenta Claudia Sheinbaum, confirmó durante la conferencia matutina de este viernes, un nuevo descubrimiento arqueológico ha puesto a Oaxaca en el centro de la atención nacional. Autoridades federales y especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia confirmaron el hallazgo de la llamada Tumba 10 de Huitzo, una estructura funeraria zapoteca que ha sido considerada uno de los descubrimientos más relevantes de los últimos años en México y diseñada para albergar los restos de personajes de alto rango dentro de la sociedad de la época.
De acuerdo con los arqueólogos, su arquitectura y disposición interna muestran que no se trataba de una tumba común, sino de un espacio reservado para la élite, posiblemente gobernantes, sacerdotes o líderes políticos de la región.
ASÍ FUE COMO SE DESCUBRIÓ
El hallazgo no ocurrió durante una excavación arqueológica planeada. La tumba fue localizada gracias a una denuncia anónima que alertó a las autoridades sobre posibles actividades de saqueo en la zona de Huitzo, en los Valles Centrales de Oaxaca.
Tras recibir el reporte, se desplegó un operativo para asegurar el área y evitar que el sitio fuera alterado. Esta rápida intervención permitió que los especialistas del INAH accedieran a la tumba en condiciones casi intactas, algo poco frecuente debido al saqueo constante de sitios arqueológicos.
¿QUÉ SE HACÍA DENTRO DE ESTA TUMBA?
La Tumba 10 era un espacio destinado a rituales funerarios y ceremonias relacionadas con la muerte y el poder. En su interior se realizaban entierros acompañados de ofrendas, las cuales reflejaban el estatus social del personaje sepultado.
Estos rituales tenían un fuerte componente simbólico y religioso, ya que los zapotecas creían en la continuidad de la vida después de la muerte. Las ofrendas y la arquitectura del lugar servían para honrar al difunto y reafirmar su importancia dentro de la comunidad.




