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Poder contra poder en UGRS

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Hay que explicarse, por supuesto:

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Las elecciones del 2018 no las perdió el PRI en Sonora sino que las ganó el hartazgo representado por López Obrador.

Los morenistas se confundieron. Creen que fue su carisma lo que los hizo triunfadores, a pesar de que muchos de ellos no eran conocidos ni hicieron campañas espectaculares como para granjearse a la población.

La ola los benefició y con poquita imaginación dieron por hecho que habrían de imponer sus reglas en una entidad que durante los últimos años se ha cargado hacia la derecha del PAN o hacia el centro ideológico del PRI.

Y se envalentonaron tanto que usaron a Daniel Baranzini Hurtado como una vía para comenzar a apoderarse de organizaciones como la UGRS.

Pero eso no significaba, seamos claros, que se quería representar a “la pobrada” de los ganaderos. En realidad, el choque contra Héctor Platt Martínez era más bien entre los poderosos de los rancheros, que siempre han estado ligados al PRI.

Por ello, los mandones del PRI se apresuraron a utilizar su aún íntegra fuerza en el sector y sus malas artes para impedir la llegada de Morena al poder. Sería inconveniente para los particulares intereses, económicos y políticos, de los ganaderos.

¿Se imaginan a los del grupo poderoso perder los privilegios que por años han atesorado y, por ende, el acaparamiento de los apoyos para el sector?

Baranzini Hurtado es de ese sector también, pero han tenido diferencias y por ello usó el discurso de primero los ganaderos pobres para conquistar adeptos, pero en el fondo la pobreza del sector es lo que menos importa a quienes lideran la UGRS.

Mientras a ellos les puedan llegar los apoyos necesarios para que sus ranchos sean mejorados año tras año, que el mundo ruede. Total, productores pobres siempre los habrá, es su pensamiento.

No podemos negar que la oposición a Platt Martínez le pegó un susto, pues muchos creyeron en sus mensajes. Sin embargo, falta mucho para que la democracia impere en organizaciones de ese tipo, acostumbradas siempre a vivir bajo las faldillas priistas.

Aunque la victoria tricolor entre los ganaderos ha sido asumida como “palo dado”, la verdad es que el malestar puede ocasionar algunos cuestionamientos y acciones en el futuro inmediato.

Difícilmente los priistas se dejarán arrebatar la dirigencia, pero ese descontento habrá de avanzar de ahora en adelante hasta que, un día, le pase lo que a López Obrador: el hartazgo lo llevó al poder.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx


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