Nadie sabe para quién trabaja

Por: Redacción

El pobre señor Domínguez se quiso morir cuando se dio cuenta que había extraviado el sobre con los cinco mil pesos que con tantos trabajos había juntado, para comprar­se un triciclo nuevo y para pagar los permisos de vendedor ambulante.

Él siempre se ha dedicado a la venta de pico de gallo y frutas con chile y limón.



A veces vendía bien y en ocasiones no sacaba ni para pagar la mercancía, pero aun así pensó que era justo y ne­cesario hacerse de un nuevo triciclo, porque el que le había regalado su compadre años atrás ya estaba muy viejo y feo. Así que poco a poco y de 20 en 20 fue juntando el dinero necesario, hasta que un día lo a completó.



Los fue acariciando y los desarrugó cada uno de los 250 billetes y los puso en un sobre viejo que se encontró por ahí. Le amarró un cordel y, para mayor seguridad, le puso una liga plástica.



Una mañana, temprano, le llamó un amigo diciéndole que se viniera al mercadito porque una tienda que iba a cerrar remataría toda la mercancía y él, sin pensarlo dos veces, se arrancó y se abasteció para toda la semana.



Al regresar a su casa, recordó que había dejado el sobre con el dinero sobre la mesa de la entrada. Lo buscó, pero no lo encontró, entonces le preguntó a su esposa, doña Lupina, que si qué había pasado con el sobre que olvidó en la mesita de la entrada.



La señora hizo memoria y recordó que salió a toda prisa a sacar la basura cuando llegó el camión recolector y al pa­sar por la mesita tomó el bulto de “papel” viejo y lo arrojó a la basura.



El señor Domínguez se quiso morir de coraje, pero doña Lupina le insistió que él tuvo la culpa por dejar tanto dine­ro ahí, y lo peor, en un sobre viejo.



Pasaron días para que se le bajara el coraje y para que aceptara que en realidad la culpa era suya. Desde ese mo­mento lo único que deseó es que al menos alguien necesita­do se encontrara el sobre con el dinero y se comprara algo bueno.



La semana siguiente, mientras el señor Domínguez leía el Diario, se encontró con una noticia que lo dejó sin alien­to: “Asesinan a jovencito en el basurero”. Un muchacho de 15 años que vivía de pepenar en el basurero municipal ha­bía sido asesinado por un borracho para robarle un sobre con dinero que se encontró entre la basura ese mismo día.



“El dinero es un crimen, que se reparta en partes igua­les, pero que nadie toque el mío”. Pink Floyd



Jesushuerta3000@hotmail.com

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