La Sonora desnutrida

Por: Eduardo Sánchez

Aunque por ser su jurisdicción, el doctor Pedro Díaz Félix acaba de señalar que en Navojoa existe una gran cantidad de niños y adultos desnutridos, pero la realidad es que ese pano­rama no es privativo de la Perla del Mayo y sus comunidades rurales.


El Director de Salud Municipal dio en el clavo en un aspecto que es primordial: resca­tar a los menores de edad de sus aspectos de pobreza y marginación.



Quizá en el centro de las ciudades no se observe el panorama tan claro, pero en la medida en que uno viaja hacia las poblacio­nes donde la familia rural subsiste a base de tortillas y frijoles, sin exagerar, se da uno cuenta de que aún hay mucho por trabajar para que el Sonora de igualdad sea una realidad.



Es necesario reconocer que muchos go­bernantes tienen nobles ideales para que los impuestos trabajen por igual hacia todos los sectores sociales, pero también debe recono­cerse que hay algunas desviaciones que no hacen posible cumplir con ese objetivo.



Hay veces en que las “grillas” locales le ganan a la voluntad de llevar hasta el último rincón los apoyos para los más necesitados.



Un ejemplo claro es la zona de los indíge­nas guarijíos. A esa tribu le tarda en llegar no solamente el agua para sus cultivos de temporal sino los apoyos de la sociedad y el Gobierno.



Quizá muchos de sus niños vivan felices en las condiciones de marginación en que se encuentran, pues desconocen de la existencia de otros niveles de bienestar, pero los peque­ños sufren de desnutrición porque su dieta se restringe a unos cuantos alimentos.



Y además, cuando llegan a salir de sus comunidades a vender sus artesanías, la mayoría de la gente regatea los precios y les paga poco por sus productos, por lo cual lógi­camente no podrán llevar alimento suficiente para los suyos.



El Director de Salud Municipal de Navo­joa reveló que en promedio reciben a diario alrededor de 10 menores con problemas de parásitos y falta de vitaminas en su organis­mo, como lo revela una noticia del compañero Fabián Pérez.



La parasitosis, sostuvo, es el principal factor que lleva a la desnutrición en los niños, por lo cual desde esa dependencia deben encontrar los nutrientes necesarios para que sus condiciones físicas mejoren.



En vez de tantos pleitos por las coordi­naciones de sus bancadas o de sus partidos (y partidas presupuestales), los políticos deberían enfocarse en apoyar a la niñez y las familias en condiciones de pobreza extrema.



Es cierto que Sonora no está en los límites de otras zonas del país en esa materia, pero a los que se encuentran en esas condiciones hay que apoyarlos en mayor medida, sin regateos, porque el desarrollo de una sociedad se mide no solamente por el Producto Interno Bruto sino por su capacidad para solidarizarse con quienes menos tienen.



Hoy se conmemora una lucha, la de las mujeres, por la equidad de género. Pero hace falta también un trabajo tenaz y vigoroso a favor de los niños y familias que a diario su­fren los embates de otra clase de desigualdad, la económica.



Si bien los gobiernos están obligados a brin­dar por igual la atención a esos sectores de la población, también los integrantes de las comunidades deben estar atentos a auxiliar al prójimo, indistintamente de pensamientos, ideas políticas, sexo o religión.



La solidaridad no tiene preferencias.
Comentarios a: francisco@diariodelyaqui.mx

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