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Cosas de locos

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Alterado como estaba, le quitó la pistola a uno de los policías e hirió en una pierna a una paciente, al tiempo que apuntaba con el arma al resto de los derechohabientes y el personal del hospital, en el área de Urgencias.

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A veces se generaliza la crítica hacia los tra­bajadores de los hospitales e incluso los guar­dianes del orden público, pero no observamos el peligro que cada día corren en el desempe­ño de sus funciones, como por ejemplo cuan­do deben atender a personas que trataron de suicidarse con tóxicos propios de actividades agrícolas.

Aunque por la noche las actividades del hospital regresaron a la normalidad, cabe un análisis de lo que ahí sucedió para que no vuelva a repetirse pues no solamente se puso en peligro la vida de una persona y se abatió al responsable, sino que todos los que estaban en el escenario pudieron ser también víctimas de alguien cuyas facultades menta­les en ese momento no estaban funcionando cabalmente.

Nadie podía imaginarse que alguien, se su­pone, herido y a punto de ser revisado por los médico, recurriría a tan sorpresiva actitud, pero para ello debe contarse en hospitales e instituciones con un protocolo capaz de sal­vaguardar la vida de todos, del protagonista de los sucesos y del resto de quienes están alrededor.

En estos casos también los agentes policia­cos deben echar mano de los conocimientos adquiridos sobre la salvaguarda de los bienes y la vida de los ciudadanos.

Hoy más que nunca los cuerpos policiacos deben ser adiestrados de manera continua para estar alertas ante tantas cosas "extra­ñas" que se ven día con día.

La sociedad en su conjunto debe alentar a todos aquellos servidores públicos que, sin importarle el peligro, realizan sus tareas de manera eficaz, pero también condenar a quienes, a pesar de su juramento para servir a la población, de alguna manera la traicio­nan al aliarse con la delincuencia para sacar­le provecho a su charola.

Celebramos hoy que en el hospital del IMSS de Nogales la tragedia no fue mayús­cula. Es lamentable el fallecimiento del pro­tagonista de los hechos, es cierto, pues nadie debe morir de esa manera a causa de un error o una enfermedad, pero pudo haber alcanza­do mayores dimensiones con un arma en ma­nos de una persona fuera de sus cabales.

Ojalá la lección sea aprendida y en los cen­tros de la salud se tomen las medidas perti­nentes para no exponer a personal y pacien­tes o familiares a escenarios de este tipo.

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francisco@diariodelyaqui.mx


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