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Antes de morir de meningitis aséptica escribe cuento a sus hijos

La amorosa madre, sicóloga de profesión, acababa de dar a luz, cuando comenzó a acusar fuertes dolores que pusieron en jaque a los médicos

"Había una vez una mamá pez que enfermó"; con estas palabras inició su obra Brenda, y le pidió a sus hijos mayores que leyeran el cuento a su hermana.

Antes de morir de meningitis aséptica escribe cuento a sus hijos

meningitis

aséptica ha cobrado la vida de, al menos, 21 personas en diferentes hospitales de Durango, crisis sanitaria que ha impactado más en mujeres, muchas de ellas embarazadas.

El mal es provocado por el hongo Fusarium solani, que provoca la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, misma que también puede ser causada por una bacteria.

Un caso que conmocionó a la población es la muerde de una joven madre que recién dio a luz y que contrajo el padecimiento; lo extraordinario de ello es que, antes de morir, la señora escribió un cuento para sus hijos.

La amorosa madre fue identificada como Brenda Cortez, quien al fallecer era madre de tres niños; de acuerdo con las autoridades de Salud, tras haber tener a su bebita, contrajo el virus; sin embargo, no lo supo, sino hasta que comenzó a acusar fuertes dolores.

Alarmados, los médicos se dieron a la tarea de investigar hasta encontrar la causa; sin embargo, fue demasiado tarde, pues la enfermedad había causado estragos y murió en el Hospital General 450, de Durango.

No obstante, antes de partir de este plano, y mientras enfrentaba con entereza el hongo, la sicóloga escribió un pequeño cuento para que sus retoños comprendieran qué había pasado.

UNA MAMÁ PEZ QUE ENFERMÓ

"Había una vez una mamá pez que enfermó"; con estas palabras inició su obra Brenda, y le pidió a sus hijos mayores que leyeran el cuento a su hermana.

Les explicó que luego al día siguiente de dar a luz a "una hermosa pececita", sintió dolencias físicas, pero no entendía qué la causaba.

Durante la búsqueda de un diagnóstico, los médicos creyeron que la paciente atravesaba una crisis posparto, pues frecuentemente lloraba de dolor, no sonreía y no tenía energía.

Narró que su esposo, a quien llamó "Papá pez" la llevó con infinidad de médicos, "pero nadie sabía que tenía, la internaban y nada. Ella seguía llorando de dolor".

"Sin embargo, un día se encontró a un doctor que la ayudó y comenzó a curarla. Ya no sentía esos dolores tan fuertes, y volvió a sonreír, pero en esa pecera, ahí iban y la visitaban sus amigos, familia, sus hijos peces mayores, hermanitos de la pececita Liah, pero Doris, la mamá pez aún se sentía triste porque le faltaba su pececita bebé".

Y aunque no estaba cerca de su "pececita bebé", "mamá Doris", como se llamó a sí misma en la obra, debía ser fuerte mientras los doctores encontraban qué bicho se alojó en su cabeza a fin de que se deshicieran de él y que nunca más volviera a sufrir dolor "fuera de la pecera donde se encontraba en ese momento".

Brenda continuó diciendo que tras varias pruebas, al final descubrieron de quién se trataba, por lo que el doctor pudo atacarlo y así "liberaron a Doris, feliz, sana, fuerte y llena de amor".

Concluyó su cuento al decir que la pesadilla había terminado y dio gracias a todo el océano que la ayudó a soportar en la pecera.

Sin embargo, en la realidad el sistema nervioso de Brenda colapsó y dejó de existir, pese a que le habían administrado tratamiento para combatir el hongo.

Por lo general, aunque no siempre, su causa es infecciosa, como bacterias parásitos, hongos, virus, ciertos medicamentos o tumores, añadió.