Se dice: ¡Antes el dinero valía más!

Resulta interesante saber cómo llegó a terminarse esa autosuficiencia monetaria que le permitía al consumidor tener mayor poder adquisitivo

Se dice: ¡Antes el dinero valía más!

Cuando el dinero no es suficiente, se llega a decir que antes el dinero valía más o, lo que es lo mismo, alcanzaba para adquirir más productos y satisfacer más necesidades.

Resulta interesante saber cómo llegó a terminarse esa autosuficiencia monetaria que le permitía al consumidor tener mayor poder adquisitivo y lograr que le alcanzara mejor.

Ese comentario se transmitía de generación en generación, porque el peso valía más antes debido a la estabilidad histórica del peso mexicano respaldado por la plata, y fue paritario o superior al dólar.

Esto fue hasta principios del siglo XX, cuando factores como la herencia externa, exportaciones fuertes y atracción de capitales europeos contribuyeron a su valor elevado. Sin embargo, las revoluciones, crisis económicas durante el transcurso del siglo, devaluaciones e inflación posterior erosionaron su poder adquisitivo, iniciando su declive en los años 1976, 1980, 1982 y 1994.

En esos años, la inflación crónica y la pérdida del respaldo metálico redujeron su valor real, haciendo que un salario de antes fuera más efectivo en la adquisición de bienes y servicios. Aunque se reconocía que el peso en los años 1960 y 1970 era más valioso debido a su estabilidad cambiaria durante el denominado "milagro mexicano", por el periodo sostenido de crecimiento económico.

El cálculo del poder adquisitivo de la moneda se realizaba con el análisis de la cantidad de productos de mayor consumo en el mes, donde los básicos eran las tortillas, frijoles y leche. Fue en 1954 cuando se fijó la paridad peso-dólar en 12.50, la cual duró más de dos décadas con baja inflación (alrededor de 3.5% anual), sustentada en una política de sustitución de importaciones.

El denominado modelo de desarrollo estabilizador permitió un tipo de cambio fijo y controlado, simbolizando solidez y confianza en la moneda mexicana y atrayendo inversión. En esos tiempos se decía que el peso compraba más bienes y servicios, lo que representaba tranquilidad en el poder adquisitivo de las familias mexicanas.

El boom petrolero a finales de los años setenta generó una sobrevaluación que erosionó la competitividad y llevó a una devaluación del 59%, producto del gasto público excesivo y la fuga de capitales. Esto generó una pérdida extraordinaria del poder adquisitivo de la moneda, que hizo que cada vez se incrementara su impresión en mayores denominaciones para adquirir bienes y servicios.

Esto originó la reforma de la quita de ceros en el año 1993, lo que no impidió que se acumulara inflación. De esa manera se llegó al siglo XXI con altas y bajas en el poder adquisitivo, donde la producción, el control del gasto público y el sector exportador son prioritarios.

Hoy en día se puede decir que el poder adquisitivo del peso mexicano se mantiene relativamente estable gracias a la fortaleza reciente de la moneda frente al dólar. Esto manifiesta que el peso mexicano inicia el 2026 con uno de los mejores desempeños desde 1991, impulsado por factores como los aumentos al salario mínimo y un entorno de mayor empleo formal.

 

DEL ESCRITORIO

Conforme avanzan los tiempos, la integración de lo que será el nuevo T-MEC está tomando mayor relevancia a partir de los cambios que se están originando en la política económica de los Estados Unidos... Los productos que sí tendrán un incremento en sus precios serán los que comercializan las empresas chinas como Shein, Temu y AliExpress, al entrar en vigor los ajustes arancelarios que México ha impuesto a países con los que no tiene tratado comercial, como China... Se considera que las inversiones que se realizarán en el futuro en el desarrollo tecnológico, como la Inteligencia Artificial, incrementarán el porcentaje inflacionario en las economías globales; hasta hoy era un efecto que no se había considerado.