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Cajeme no encuentra su desarrollo

El municipio no se ha estancado por falta de presupuesto, sino por falta de determinación para trabajar en equipo

Mario Saucedo Gómez

Durante muchos años se le ha dificultado a Cajeme saber exactamente quién es el responsable de que este municipio avance hacia la prosperidad que debe tener, como siempre lo había presumido.

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Pero hoy la preocupación está más centrada en qué ciudad del estado y del país le está ganando en desarrollo, cuando lo que se requiere es pasar a la acción y dejar de lado los comparativos y los lamentos.

Y también la fijación está en si el Ayuntamiento determina terminar con el Consejo de Promoción Económica de Ciudad Obregón, porque, según se dice, duplica funciones con la Secretaría de Economía.

De la misma forma se pone sobre la mesa lo que es la función del Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP), que dentro de la discusión se logra dudar de la importancia de este instituto.

Aquí lo importante será determinar cuál es el objetivo de cada uno de los organismos integrados dentro del organigrama del Gobierno Municipal y definir exactamente su viabilidad en la práctica, porque si se entiende perfectamente que el Gobierno Municipal debe de ser facilitador del desarrollo, es de esa manera como debe de funcionar esa dependencia de apoyo a la economía local.

Y lo mismo debe de suceder con el Instituto de Planeación y lograr determinar desde cuándo le han dado la importancia de intervenir en el desarrollo del municipio para lo que fue creado, para que, a partir de esta evaluación, se defina exactamente la importancia de las dos dependencias del Ayuntamiento, que deben de ser de total aprovechamiento para el ejercicio de Gobierno.

Porque tener la disyuntiva de quién se va, si el Consejo de Promoción Económica de Ciudad Obregón (Copreco) o la Secretaría de Economía Municipal, es no tener claro que el objetivo de cada uno es distinto, sino saber exactamente qué se quiere para el municipio, para que sea próspero y con bienestar, eso sólo se logra con acciones que permitan que ese objetivo sea alcanzado, porque muchas veces no es suficiente el presupuesto que se le pueda asignar de manera cuantiosa, sino la voluntad de hacer que el desarrollo económico vaya más allá de un discurso y una fotografía.

El municipio de Cajeme no se ha estancado en los últimos años por falta de presupuesto, sino por falta de determinación para trabajar en equipo para que la sociedad completa se beneficie, que, lográndolo de esa manera, automáticamente cada uno de los participantes en este propósito saldrán beneficiados, y sin unión, muy poquitos, que es lo que ha sucedido en el pasado reciente.

Y en el impulso al desarrollo del municipio, es cierto que debe de existir de forma muy precisa la participación del sector empresarial de forma organizada, como lo es hoy en un Consejo de Promoción, pero no como un organismo dependiente del Gobierno, de cualquiera que sea su nivel, porque su sobrevivencia estaría sujeta a los vaivenes de los cambios por trienio, y el desarrollo económico no es así.

Puede ser que la costumbre se haya quedado, en que todo debe de ser subsidio y apoyo gubernamental, pero los años que han pasado han indicado que no es así la mejor forma de llegar a la prosperidad, porque, si se toman de ejemplo los consejos o comités promotores del desarrollo de otros municipios nacionales, se encontrará que son autónomos, con un Plan de Desarrollo Económico por sectores, con metas.

El impulso al desarrollo es trabajo, fundamentalmente, lejos del reflector y con toda la voluntad de trabajar en equipo, de forma real, sin simulaciones, porque el tiempo no espera.

Ya no es tiempo de pedir y aprovechar, es tiempo de trabajar y determinar el gran futuro que puede tener Cajeme, comprendiendo que la unión es la base fundamental del desarrollo, sin politiquería.