El renovado interés del presidente Donald Trump por Groenlandia ha vuelto a generar tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Europa.
Tras la captura del presidente Nicolás Maduro, las declaraciones de Trump sobre la necesidad de controlar el territorio ártico gobernado por Dinamarca han cobrado un nuevo peso estratégico y político.
LA RAZÓN DEL INTERÉS EN GROENLANDIA
Groenlandia es la isla más grande del mundo, con una superficie de 2.16 millones de kilómetros cuadrados, aunque también una de las menos pobladas con apenas 56 mil habitantes.
Antiguamente colonia danesa, hoy es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Más del 80 por ciento de su territorio está cubierto de hielo y cerca del 90 por ciento de su población es de origen inuit.
Su economía se ha basado históricamente en la pesca, y la mayoría de sus asentamientos se concentran en la costa occidental, donde se encuentra Nuuk, su capital.

PASO FUNDAMENTAL PARA EL CONTROL MILITAR Y NAVAL
Más allá de su tamaño y aislamiento, Groenlandia ocupa una posición geopolítica clave. Está situada entre Estados Unidos y Europa, sobre la llamada brecha GIUK (Groenlandia, Islandia y Reino Unido), un corredor marítimo estratégico que conecta el Ártico con el océano Atlántico.
Este paso es fundamental para el control militar y naval de la región, especialmente en un contexto de creciente presencia rusa y china.
Además, Groenlandia alberga importantes reservas de petróleo, gas y minerales de tierras raras, recursos esenciales para la fabricación de autos eléctricos, turbinas eólicas y tecnología militar.
Con el deshielo acelerado del Ártico por la crisis climática, estos recursos podrían volverse más accesibles, al igual que nuevas rutas marítimas que transformarían el comercio global.
LA ISLA NO ESTÁ EN VENTA
Aunque Trump ha afirmado que su interés es puramente de “seguridad nacional” y no por los minerales, figuras clave de su entorno han reconocido que los recursos naturales son un factor central. Dinamarca, por su parte, ha reiterado que Groenlandia no está en venta, advirtiendo incluso que la insistencia estadounidense podría afectar la cohesión de la OTAN.




