¿Por qué enero y febrero son los meses más difíciles del año para la salud mental?

Las reuniones familiares, celebraciones, vacaciones y el consumo elevado de alimentos y alcohol generan una sensación temporal de bienestar

¿Por qué enero y febrero son los meses más difíciles del año para la salud mental?

Con el fin de todas las fiestas decembrinas y el arranque de un nuevo año, muchas personas no solo regresan a la rutina laboral o escolar, sino que también enfrentan un cambio emocional profundo.

Especialistas en salud mental advierten que durante enero y febrero suele registrarse un incremento en síntomas de depresión, ansiedad y desánimo, un fenómeno que tiene explicación científica y que también ha sido documentado en México.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es uno de los principales problemas de salud pública a nivel global.

En el caso de México, datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) y del Instituto Nacional de Psiquiatría "Ramón de la Fuente Muñiz" indican que alrededor del 15 por ciento de la población ha presentado síntomas depresivos en algún momento de su vida, con picos estacionales asociados a periodos de cambios emocionales, económicos y sociales, como ocurre tras las fiestas decembrinas.

Durante diciembre, las reuniones familiares, celebraciones, vacaciones y el consumo elevado de alimentos y alcohol generan una sensación temporal de bienestar.

Es una especie de "burbuja emocional" que, cuando estalla en enero, deja al descubierto un fuerte contraste: reaparece la presión laboral o académica, llegan las deudas de fin de año y se intensifican sentimientos de soledad, sobre todo en quienes carecen de redes de apoyo o han sufrido pérdidas recientes.

Desde el punto de vista biológico, la llamada depresión postdecembrina también tiene una explicación.

Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalan que la reducción de horas de luz solar durante el invierno afecta la producción de serotonina y melatonina, dos neurotransmisores fundamentales para regular el estado de ánimo y el sueño.

Cuando estos se alteran, aparecen fatiga, irritabilidad, insomnio o somnolencia excesiva y una tristeza persistente.

A nivel psicológico, el inicio del año suele venir acompañado de metas poco realistas: bajar de peso en un mes, ahorrar grandes cantidades o cambiar por completo de vida en semanas. Cuando esas expectativas no se cumplen de inmediato, aparece la frustración y la sensación de fracaso.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierte que este fenómeno se intensifica en personas con antecedentes de depresión, ansiedad o estrés crónico.

SÍNTOMAS DE UN EPISODIO DEPRESIVO

No es lo mismo estar triste que padecer depresión clínica. La tristeza pasajera suele ser breve y manejable; en cambio, un episodio depresivo se caracteriza por síntomas que duran más de dos semanas, como:

  • Pérdida de interés en actividades cotidianas
  • Cambios en el apetito
  • Dificultad para concentrarse
  • Culpa excesiva
  • En casos graves, pensamientos suicidas

En México, el suicidio es una de las principales causas de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años, según el INEGI, lo que vuelve urgente atender estos signos a tiempo.

Para reducir el impacto emocional de estos meses, los especialistas recomiendan mantener rutinas de sueño, hacer actividad física, cuidar la alimentación, limitar el alcohol y fortalecer las relaciones sociales.

Y cuando el malestar interfiere con la vida diaria, buscar apoyo profesional no es opcional, es necesario. La depresión no es una debilidad ni un capricho: es una condición médica que tiene tratamiento.

Instituciones como el IMSS, la Secretaría de Salud y diversas líneas de atención psicológica gratuita están disponibles para acompañar a quien lo necesite.

Marcela Islas
Marcela Islas

Egresada de Literaturas Hispánicas de la Universidad de Sonora, con experiencia en periodismo y turismo; pasión por la cultura, música y gastronomía.