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Vence cajemense al Covid-19

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Aunque no tenía apetito, la primera cajemense en contagiarse hizo un esfuerzo para comer los caldos que le preparaban. Durante la última semana su dieta fue líquida, no podía masticar ni siquiera verduras cocidas.

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Desde mediados de marzo Teresa vive sus días adentro del cuarto de su casa, aislada del mundo y no tiene contacto físico con ninguna persona.

Al inicio de la enfermedad, los síntomas se asemejaron a un resfriado común, relató la mujer en redes sociales, una semana después el virus se manifestó de forma agresiva.

Comenzaron unas tremendas y constantes náuseas, el vómito salía en forma de espuma blanca; había exceso de acidez, inflamación del estómago y como consecuencia perdió el apetito, mencionó.

Casi de inmediato un terrible cansancio se apoderó de ella; después siguió la fiebre, durante cuatro días a cada hora aparecían altas temperaturas que debía controlar parcialmente con baños de agua fría.

Al igual que en todo el mundo, los doctores que la trataron estaban atados de manos para enfrentar un virus sin vacuna. Antiácidos y paracetamol fue lo único que se le suministró.

Siempre estuvo consciente que debía alimentarse, por ello, aunque perdió el sentido del gusto y no tenía ganas, constantemente tomaba un sorbo de caldo, después la dieta la completó con Ensure, una proteína líquida.

Todo lo hizo sola, aun en los momentos en que la enfermedad era más álgida, y aunque deseaba que sus hijos, esposo o madre le ayudarán a comer o bañarse, no los podía exponer al virus, contó.

Los alimentos los cocinaban sus familiares y una vez que estaban listos los dejaban sobre un banco, situado en una ventana del cuarto. Teresa usaba guantes para tomar los cubiertos y el plato.

Con el tiempo llegó la recuperación y con la información que logró captar sumó a su dieta té de bicarbonato de sodio, aceite de coco y agua con limón como sustancia alcalina.

Teresa ya tiene autorización médica para acercarse a sus familiares; sin embargo, por precaución decidió esperar una semana más antes de volver a tener contacto con ellos.

EL CONTAGIO

Específicamente no sabe dónde ni cómo contrajo el virus. A inicios de marzo tenía planeado un viaje a Dubái vía Madrid. En aquel momento en España no había un brote de la epidemia, incluso Dubái registraba menos casos de coronavirus que México.

De ida, como lo marcó el itinerario aterrizaron en Madrid, después viajaron a Dubái, allá cree que presentó los primeros síntomas, un muy ligero cansancio, alergia y ojos llorosos.

La fatiga pensó que era producto de la descompensación horaria y la hipersensibilidad que se debía a la arena del desierto arábico.

De regreso el panorama en Madrid era totalmente diferente. El aeropuerto lucía vacío y los empleados del lugar usaban trajes y anteojos especiales, cubrebocas y guantes de látex, indicó.

En pocos días se manifestó el brote, pues los casos aislados comenzaron a repuntar por toda Europa y el mundo, añadió.

En México parecía que no se habían enterado del coronavirus, al llegar al Aeropuerto de la Ciudad de México sólo ella, sus compañeros de viaje y unos cuantos “locos” usaban guantes y cubrebocas.

Como la fatiga no cesaba, desde Madrid advirtió a su esposo, quien de inmediato acondicionó la habitación en la que ha vivido los últimos 15 días, indicó.

Para llegar a casa, Teresa voló de la Ciudad de México a Tijuana, en ese aeropuerto no había ningún cerco sanitario, cuando por fin llegó a Ciudad Obregón personal de la Secretaría de Salud le tomó algunos datos y le agendó una cita en el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Su hijo la esperaba para trasladarla a su hogar, para ello usó cubrebocas y guantes de látex, mismo equipamiento que le proporcionó a ella. En cuanto pisó su casa se dirigió directamente al cuarto y no tuvo contacto con nadie.

Al otro día acudió al IMSS, se hizo la prueba y horas más tarde se filtró la información en redes sociales de que era un caso sospechoso de Covid-19. Aún no se le había notificado oficialmente y ella ya se había enterado vía WhatsApp y Facebook.

Después comenzó un linchamiento mediático, señaló: “Gracias a Dios tomé todas las precauciones debidas, tengo familia y no me gustaría que ellos ni nadie de la población se enfermara”, expresó.

Teresa pidió a la población atender la cuarentena y pidió a la gente que permanezca en casa. “Cuídense, lávense manos, frutas, primero es la salud. Yo sé que es muy difícil estar sin trabajar, pero primero es la salud, ya todo esto va a pasar y hay que voltear a ver a Dios”, puntualizó.

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