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Definen a gobernadores de los 8 pueblos yaquis

Hubo algunos desencuentros en casos como Cócorit, pero en general la renovación o reelección fue en paz

En medio de desencuentros en algunos de los ocho pueblos, la Tribu Yaqui inició ayer la consagración de los gobernadores tradicionales que durarán hasta el 12 de diciembre.

De acuerdo a lo registrado durante un recorrido por las comunidades, las ceremonias religiosas se celebraron en al menos seis pueblos, a saber: Vícam, Pótam, Loma de Guamúchil (Cócorit), Tórim, Bácum y Belem.

Definen a gobernadores de los 8 pueblos yaquis
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En Vícam pueblo, Agustín González Estrella fue nombrado gobernador, mientras que en Vícam Switch, se reeligió San Martín Coronado Flores.

En Pótam el nombramiento recayó en Juan Espinoza Leyva.

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En Cócorit, con sede en Loma de Guamúchil, el gobernador reelecto fue Guillermo Valdez Castillo, pero hubo inconformidades, se indicó.

Y es que en su nombramiento intervinieron incluso sus familiares que están dentro del Gobierno tradicional y eso no debió ser, por lo cual a la ceremonia no acudió el capitán de Caballería en protesta.

En Loma de Bácum, el gobernador es Mónico Valencia Flores y por orden jerárquico quedaron como asistentes Víctor Flores Valenzuela, Benigno Bacasegua, Fidel Sánaba y Luciano Pérez.

Para Tórim, el nombramiento fue otorgado a Oswaldo Martínez Osuna, en tanto que José Jaime Valenzuela fue el electo en Belem.

Estaban en reunión para definir, los de Rahum y Huírivis y se espera que a más tardar este día puedan hacer el nombramiento, aunque tienen hasta el 2 de febrero para culminar el proceso.

Las autoridades tradicionales explicaron que a cada gobernante lo eligen de acuerdo a su trayectoria moral, es decir que sea hombre de respeto.

En su nombramiento religioso, los elegidos se comprometen a llevar al pie de la letra el juramento yaqui:

Para ti no habrá sol, para ti no habrá muerte, para ti no habrá dolor, para ti no habrá calor, ni sed,  ni hambre, ni lluvia, ni aire, ni enfermedad, ni familia, nada te causará temor, todo ha terminado para ti, excepto una cosa: Hacer tu trabajo, en el puesto que has sido asignado, ahí te quedarás para la defensa de tu nación, de tu gente, de tu raza, de tus costumbres, de tu religión.