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Hacia una nueva “revolución verde”

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Luz del Carmen Paredes

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Y aunque aún es incipiente, en la región existe la infraestructura, el mercado y el interés de los agricultores para llevarla a cabo, apuntó el investigador del Programa de Agricultura Orgánica del Instituto Nacional Investigación Forestal, Agrícola y Pecuaria (inifap) del Campo Experimental Normán E. Borlaug (Ceneb).

Puntualizó que a nivel experimental, en el Valle del Yaqui se está trabajando y con muy buenos resultados. “Ya cosechamos lo que es el trigo cristalino y harinero, variedades de cártamo, garbanzo, girasol, esparrago y maíz”.

Resaltó que la agricultura orgánica es un sistema de producción que mantiene y mejora la salud de los suelos, los ecosistemas y las personas.

Se basa, fundamentalmente, en los procesos ecológicos, la biodiversidad y los ciclos adaptados a las condiciones locales, sin usar insumos que tengan efectos adversos.

La agricultura orgánica combina tradición, innovación y ciencia, para favorecer el medio ambiente que compartimos, y promover relaciones justas y una buena calidad de vida para todos los que participan en ella.

POTENCIAL DEL VALLE DEL YAQUI

El Valle del Yaqui es una de las zonas agrícolas más productivas del país. Conocido como “El Granero de México” y la “Cuna de la Revolución Verde”, con más de 200 mil hectáreas con diversos cultivos, tanto perennes, como anuales, entre los que predomina el trigo, con alrededor de 155 mil hectáreas, donde se estima que se realizan, al menos, dos aplicaciones de agrotóxicos por hectárea, cantidad que, de manera muy conservadora, se puede extrapolar a todo el Valle del Yaqui en el resto de las siembras, dañando no solo el suelo, sino impactando en la salud del hombre, y es por ello que se tiene que dar el cambio hacia una agricultura orgánica certificada.

Cortés Jiménez señaló que, conjuntamente con la investigadora Alma Angélica Ortiz Ávalos, han obtenido importantes avances en el trabajo de investigación realizado, para demostrar que se puede avanzar hacia la agricultura orgánica, enfocados en mejorar la calidad de los suelos, los ecosistemas y la salud del hombre.

Estableció que se han basado, primordialmente, en los procesos ecológicos, la biodiversidad y los ciclos adaptados a las condiciones locales, sin usar insumos que tengan efectos adversos.

MATERIALES Y MÉTODOS

A partir de agosto de 2009 se dejaron de aplicar agroquímicos en el sitio donde se ubicó el predio con manejo orgánico, refirió.

En septiembre del mismo año, explicó, se compararon tres abonos orgánicos: composta, estiércol de bovino y gallinaza, en el cultivo de trigo, y conforme se alcanzaban resultados se trabajó en todos los escenarios para alcanzar el objetivo, que fue la certificación de la agricultura orgánica encaminada a una nueva revolución verde.

En el proceso no se aplicó ningún tipo de agroquímico durante el ciclo y durante los siete ciclos siguientes, se evaluaron variedades de diferentes cultivos y sus rotaciones, además de tratamientos con descanso de la tierra.

El lote con manejo orgánico, se mantiene sin cultivos adyacentes con manejo convencional a no menos de 20 metros. Se mantiene una barrera viva con maíz en la parte oriente, donde se establecen cultivos con manejo convencional a una distancia menor a la requerida.

RESULTADOS

Los resultados obtenidos en esta investigación demuestran que, siguiendo las directrices de las normativas orgánicas, tales como periodo de transición, incorporación de estiércol, rotación de cultivos y descanso del suelo, entre otros, es posible realizar una actividad agrícola comercial rentable, obteniendo los mismos rendimientos que los obtenidos por las prácticas convencionales, al mismo tiempo que se preserva la integridad del suelo de manera que este pueda seguir siendo fuente de alimentos para las generaciones por venir.

Además, dijo, es posible revertir el empobrecimiento y salinización que presentan los suelos a consecuencia del uso indiscriminado de fertilizantes y productos de síntesis que son práctica común en la agricultura convencional y restituir los nutrientes y las características físico químicas de un suelo degradado a un suelo vivo rico en microorganismos.

Es importante señalar que la producción orgánica tiene un sobreprecio, lo cual repercute en el ingreso total que recibe el agricultor.

Sin duda alguna, la agricultura orgánica ha dejado de ser una moda y se ha instalado definitivamente en la sociedad del siglo XXI. Lo que surgió a principios de siglo como un concepto extravagante y de poca utilidad, se convirtió hoy en día en una opción de producción, comercialización y consumo con altísimo potencial de crecimiento.

Destacó que el Valle del Yaqui tiene el potencial para la agricultura orgánica, y los productores que ya le están apostando a este modelo han alcanzado óptimos rendimientos y calidad en la producción, así como rentabilidad.


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