La regla plantea dedicar únicamente 15 minutos a una tarea específica, incluso si parece grande o difícil. El objetivo no es terminarla por completo, sino comenzar. Este primer paso ayuda a reducir la sensación de agobio y facilita que la mente se concentre en una sola actividad por un periodo corto y manejable.
Especialistas en hábitos señalan que iniciar una tarea suele ser el mayor obstáculo, y que este método funciona como un "empujón" psicológico para vencer la procrastinación.
POR QUÉ HA GANADO POPULARIDAD
En un contexto donde las rutinas aceleradas y la sobrecarga de pendientes son comunes, la regla de los 15 minutos se presenta como una alternativa flexible. No requiere aplicaciones, agendas especiales ni cambios drásticos, lo que la vuelve accesible para cualquier persona.
Usuarios que la aplican aseguran que, en muchos casos, esos 15 minutos se convierten en más tiempo de trabajo continuo, ya que una vez iniciada la actividad resulta más fácil mantener el enfoque.

Un ejemplo sencillo de cómo aplicar la regla de los 15 minutos podría ser con la limpieza de un escritorio desordenado.
En lugar de intentar organizar todo de una vez y sentirse abrumado, se establece un temporizador por 15 minutos y se empieza a ordenar únicamente esa sección del escritorio: guardar papeles, desechar basura, acomodar lápices o libros.
Al terminar el tiempo, aunque solo se haya avanzado parcialmente, se habrá creado impulso. Muchas veces, después de esos 15 minutos, la persona decide continuar y termina de limpiar mucho más, pero incluso si se detiene, ya se logró progreso sin sentir agotamiento o presión.




