Olvidar una palabra en medio de una conversación, no recordar dónde se dejaron las llaves o repetir historias conocidas son situaciones comunes en la vida diaria. En una sociedad que envejece, estos episodios suelen generar preocupación, pero especialistas aclaran que no toda pérdida de memoria está relacionada con el Alzheimer y que muchos olvidos forman parte del envejecimiento normal.
CAMBIOS COGNITIVOS NORMALES CON LA EDAD
El cerebro envejece como el resto del cuerpo, y la memoria, el lenguaje, la orientación y la capacidad de planificación pueden presentar cambios que no necesariamente son patológicos. Olvidos leves y ocasionales suelen ser parte de la normalidad.
La neurocientífica Nazareth Castellanos explica que "la plasticidad cerebral cambia de calidad a los 70 años, pero surge una forma de sabiduría esculpida por el tiempo que permite ver conexiones donde otros no las perciben". En el envejecimiento normal, la información puede perderse momentáneamente y reaparecer más tarde sin afectar la funcionalidad o autonomía de la persona.
SEÑALES QUE PUEDEN INDICAR UN PROBLEMA MAYOR
La alerta aparece cuando la memoria comienza a interferir con la vida diaria. No recordar citas importantes, perderse en lugares conocidos o no saber cómo realizar tareas habituales, como preparar una comida, son señales que requieren atención.
Las demencias, incluido el Alzheimer, alteran no solo la memoria, sino también el lenguaje, el razonamiento, la planificación y la capacidad de resolver problemas. Además, su evolución es progresiva y los olvidos se vuelven más frecuentes y profundos.
OTRAS CAUSAS DE PÉRDIDA DE MEMORIA TRATABLES
No todos los problemas de memoria se deben a enfermedades neurodegenerativas. Existen múltiples causas reversibles, entre ellas:
- Deficiencias vitamínicas.
- Alteraciones de la tiroides o problemas metabólicos.
- Consumo de ciertos medicamentos.
- Trastornos del sueño, como apnea.
- Golpes en la cabeza.
- Depresión, ansiedad o estrés prolongado.
- Consumo excesivo de alcohol.
Ante cualquier pérdida de memoria que interfiera con la vida cotidiana, la recomendación es acudir a un especialista y no asumir un diagnóstico por cuenta propia.
CÓMO SE DIAGNOSTICA EL DETERIORO COGNITIVO
El diagnóstico requiere una evaluación integral, que puede incluir entrevistas clínicas, pruebas cognitivas, análisis de sangre y estudios de imagen cerebral. Este enfoque permite identificar causas tratables, corregir factores de riesgo y descartar enfermedades de mayor complejidad. Una valoración oportuna evita retrasos en el tratamiento y reduce la incertidumbre tanto del paciente como de su familia.
ESTRATEGIAS PARA REDUCIR EL RIESGO DE ALZHEIMER
Aunque el Alzheimer no puede prevenirse por completo, diversos estudios muestran que ciertos hábitos reducen el riesgo de deterioro cognitivo:
- Actividad física regular para mejorar la circulación y la salud vascular.
- Alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, pescado y grasas saludables.
- Dormir bien y manejar el estrés.
- Mantener una vida social activa.
- Estimulación cognitiva mediante lectura, escritura, aprendizaje de nuevos idiomas o habilidades, y juegos que desafían la mente.
Estas prácticas fortalecen las conexiones neuronales y pueden tener un impacto mayor que la predisposición genética en los casos más comunes de demencia.




