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Mujer y su perro envejecen juntos, pero él se va primero

La historia muestra la estrecha conexión que una persona puede tener con su mascota, al grado de compartir años en compañía

Dos fotografías están conmoviendo a las redes sociales, pues en ellas se muestra el antes y el después de una relación entre una mujer y su perro.

Mujer y su perro envejecen juntos, pero él se va primero
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Se trata de dos fotografías que compartió una mujer llamada Gigi, hija de la protagonista; en la primera se aprecia a una mujer adulta mayor y a su lado un vigoroso perrito.

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En la segunda imagen se aprecia, en el mismo orden, a la señora, ya muy avanzada en edad y a su perro, también ya muy grande. Y aunque ambos envejecieron juntos, el lomito se adelantó en el camino.

Las fotos las tomó Gigi Gámez Zúñiga, y las acompañó de un hermoso mensaje que consigna la historia de esta mujer y su hermosa mascota.

"Tomé la primera foto de los dos en su banqueta, todavía fuertes y disfrutando esos momentos juntos. La segunda no me fue fácil para mí capturarla; me rodaban las lágrimas entre la cámara. Me dolía el corazón ver a los dos envejeciendo juntos, pero sentí que debía hacerlo, porque no sabía cuánto tiempo más iban a soportar sus cuerpos y hoy nuestro peludito partió al cielo de los perritos; nuestro cachorro, como yo y mis hermanos le decíamos", cuenta Gigi.

Y se refiere al animalito de la forma más tierna posible: "El hijo más fiel de mi mamá", destacó en la publicación.

Explica que quienes conocieron al perrito supieron de la fidelidad que tuvo hacia su mamá, pues en todos los años que compartieron, él siempre estaba a su lado, al pendiente de ella.

Y contó una anécdota: "una vez se nos cayó mi mamá y nos la llevamos en la ambulancia. El perrito, en pleno calor, y no lo pudimos hacer que se metiera de la banqueta volteando a ver por donde él vio se fue la ambulancia. Cuando por fin regresamos con mi mamá su expresión de amor fue infinita: sus ojitos brillaron al verla bien".

Expuso que de jóvenes hacían largos paseos; además, siempre le esperaba para ver llegar a su humana del mercado, y cuando la veía corría como un niño hacia ella, para alcanzarla.

Gigi también contó que cuando ambos salían a la banqueta lo hacían para "comer coca con pan".

Sin embargo, no expone que el tiempo no perdona y ambos fueron envejeciendo juntos, y a pesar de que algunos querían hacerles bromas, el amor que uno sentía por el otro no permitía tales engaños.

Y es que "siempre se reconocían. Ya no podían recorrer distancias, ni correr por la loma, pero sí podían estar juntos y el perrito, al despertar, lo primero que hacía era ir a ver a mi mamá, si estaba bien".

Pero como todo en la vida tiene un final, la historia de una mujer y su mascota también, pues el cuerpo del peludito no soportó más y luego de 18 años de intenso afecto, el can murió, cobijado por el cariño que le dio su humana.

"Descansa en paz, mi cachorrito, te amamos toda la familia. Ve corre y brinca en el cielo de los perritos. Con todo mi amor: Gigi".


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