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Menos Gobierno, más ciudadanía

Con el objetivo de volver más eficiente el gasto público recortando personal

A partir de la década de los ochenta comenzó a surgir a nivel mundial una tendencia que buscaba reducir el aparato gubernamental al máximo, con el objetivo de volver más eficiente el gasto público recortando personal, utilizando menos infraestructura, pero, sobre todo, buscando generar un presupuesto público basado en objetivos y resultados lo que, en teoría, debería de haber generado mejores gobiernos que se contrastaran con la forma anquilosada de hacer política con burocracia robusta y grandes instalaciones.

Menos Gobierno, más ciudadanía
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La propuesta comenzó a tomar auge en nuestro país justamente después de las crisis proveniente de los gobiernos con tintes paternalistas de Luis Echeverría y José López Portillo, principalmente en personeros como Manuel Clouthier, quien, con una visión empresarial de hacer política, mitifico la frase “tanta sociedad como sea posible y sólo tanto gobierno como sea necesario”.

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Lo anterior tiene sus orígenes en el modelo de Nueva Gobernanza Pública, la cual tiene como principal objetivo disminuir el aparato gubernamental (Recursos humanos e infraestructura) para generar un gobierno más esbelto, con el objetivo de volver más eficiente el gasto público y redirigir los recursos mediante una nueva concepción de la administración pública, la cual se encuentra en la actualidad en un estado de terapia intensiva, con nominas y gasto corriente que ahorcan la capacidad de gestión de las administraciones municipales en México.

Durante los últimos años, han surgido en nuestro país diversas propuestas que buscan generar un cambio de paradigma en la relación que tiene el estado con el ciudadano, en el que, el estado deje de sr el único actor encargado de solucionar los problemas públicos por medio de un aparato inflado, ineficiente y que, en muchas ocasiones termina por no solamente no resolver las problemáticas, sino que, se convierte en parte del problema. Para lograrlo, diversos gobiernos han implementado un sistema de reducción del aparato gubernamental y la creación de alianzas con la iniciativa privada y organizaciones de la sociedad civil, en las que el Estado deja de ser un ente vertical y unilateral de administración y pasa a convertirse en un articulador de recursos, energías y esfuerzos para comenzar a cogobernar.

Evidentemente, cualquier persona estaría de acuerdo en tener un gobierno más apegado a la realidad actual por la que atraviesa la administración pública en México. Sin embargo, los cambios de tal calado en materia de administración pública siempre se enfrentan a resistencias del “establishment”, es decir, de personas que, por su naturaleza, se han beneficiado sistemáticamente del status quo por lo que, un cambio repentino en la forma de hacer política representaría para ellos menos beneficios al amparo del poder, generando así un pacto de facto entre quienes buscan el poder y quienes lo ejercen buscando así “llevar la fiesta en paz”.

Las circunstancias actuales por las que atraviesan la gran cantidad de municipios en México exigen un cambio sustancial en la manera en que se ha venido haciendo política durante los últimos 20 años, los municipios de México no aguantan un sexenio más con deudas y deficiencias en su servicio, es necesario un cambio de raíz.

borbonmanuel@gmail.com


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