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Los Óscar y lo políticamente correcto

En una premiación, sin embargo, deben prevalecer los valores técnicos y estéticos; se regresó a la modalidad presencial de la manera acostumbrada

Cuando Alfonso Cuarón recibió el premio Óscar como director, y Roma fue galardonada como Mejor Película Extranjera, me pareció que debió ser premiada como la mejor realización en general. No obstante, el triunfo fue finalmente para Green Book, que aborda la relación entre un pianista de raza negra y su chofer de raza blanca, que es contratado para llevarlo de gira por varias ciudades norteamericanas. Aunque fue un buen producto, el tema de la amistad que se dio entre hombres de distintas razas prevaleció sobre una construcción técnica y estética de mayor calidad, en mi opinión, como lo es Roma.

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El que en la ceremonia más reciente se haya premiado a CODA (Señales del corazón), como Mejor Película, mostró una situación similar. La película aborda la vida de una adolescente que ve, oye y habla normalmente, pero proviene de padres sordos. Nos lleva a través del proceso en la cual la joven debe decidir entre seguir las aspiraciones que tiene como persona, y el amor y apego a su familia. Si el cine considera a este tipo de personas es importante porque demuestra que es posible desarrollar historias interesantes y emotivas dentro de ese contexto, al igual que de cualquier grupo étnico, racial, o de las llamadas, minorías. En una premiación, sin embargo, deben prevalecer los valores técnicos y estéticos, no lo políticamente correcto.

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Jane Campion y Will Smith, ganadores en dirección y actuación principal masculina, tuvieron merecimientos para ser premiados, indudablemente, por tanto, el enfoque debe estar en su trabajo, no en el hecho de galardonar a una mujer o a un actor negro para cubrir una cuota y quedar bien con dichas comunidades. CODA , que son las siglas de Children of Deaf Adults (Niños de adultos sordos), es capaz de mover nuestros sentimientos y conectarnos con una realidad difícil, pero donde el amor puede prevalecer y mover a la gente. No obstante, como realización es un trabajo menor a otras películas nominadas, lo que lleva a que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, pierda credibilidad. Por cierto, en ella participa el actor mexicano Eugenio Derbez, quien hace una buena labor, aunque nada impresionante, porque en realidad él no lo es.

En cuanto a la ceremonia, se regresó a la modalidad presencial de la manera acostumbrada, con tres conductoras, comediantes, esforzándose por ser graciosas sin conseguirlo, con bromas prefabricadas a los artistas, a veces irrespetuosas y otras, intrascendentes, aunque la concurrencia pareciese divertirse. Al parecer, todo conductor, hombre o mujer tiene la consiga de divertir a como dé lugar a los asistentes, pero ello vuelve repetitivo el evento.

Por otra parte, hubo premios técnicos donde quien anunciaba no había terminado de hablar y ya se estaban entregando, es decir, no esos casos, no se trató de una transmisión en vivo. Y por supuesto, el suceso del que más se ha hablado es el golpe de Will Smith a Chris Rock, cuando presentaba uno de los premios e hizo una broma sobre la esposa de Smith, de mal gusto para le pareja, por lo que el actor subió al escenario a golpear a Rock y después le prohibió mencionar el nombre de su esposa. La academia deberá reflexionar seriamente al respecto, porque si la forma de premiar la puede llevar a una pérdida de credibilidad, un incidente violento es inaceptable. Tiene, por tanto, que promover el respeto, entre quienes conducen y presentan premios y entre los asistentes y sus posibles reacciones.

Las premiaciones son importantes porque otorgan prestigio al gremio, posicionan películas entre los posibles espectadores y promueven, por tanto, el arte mismo. Son en ocasiones una forma de compensar obras menos taquilleras en comparación con las que se consideran como más comerciales, pero podrían dejar de interesar si se premia sólo por promover determinados valores, prácticas o ideologías, aunque sea algo socialmente correcto. La calidad artística debe prevalecer.