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Hospital General: hueso duro de roer

"Solamente falta que pongan al doctor Icedo de Subdirector", dicen en torno de ironía...

Al doctor Sebero Castro Paz le ha tocado, ahora que sí, bailar con la mas fea en su gestión como Director del Hospital General y el del Niño y la Mujer.

Se ha encontrado con una camada de priistas y panistas que durante años se han convertido en huesos duros de roer que incluso se aferran a puestos de confianza a pesar de que ya les dijeron que han sido cesados.

Francisco Gonzalez Bolon
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Se ha encontrado con una camada de priistas y panistas que durante años se han convertido en huesos duros de roer que incluso se aferran a puestos de confianza a pesar de que ya les dijeron que han sido cesados.

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Según el testimonio de muchos trabajadores de los hospitales, las inercias de ineficiencia y corrupción están enquistadas en cada rincón de las instalaciones.

La herencia de directivos panistas y priistas que permitieron el desorden, la ociosidad y malas mañas, como el robo de medicamentos, sigue ahí y se ve difícil, mas no imposible, desterrarla.

Hay esperanza en que Castro Paz ponga remedio a todo el desorden encontrado porque, por principio de cuentas, hay algunos protegidos de los que se fueron que ya temen perder dobles bases y compensaciones, cuyo sueldo la mayor parte del tiempo no desquitaban mientras en algunas áreas carecen de material para trabajar, no hay medicamentos, soluciones intravenosas y para hacer curaciones deben utilizar agua de garrafón.

Así de complicada la situación y lo peor, sostienen, es que hay un doctor priista, de apellido Etchegaray, que quiere ser el asesor del nuevo Director y ya se ha metido prácticamente hasta la cocina, con su hijo en ese lugar, aunque para los trabajadores es solamente el caballo de Troya cuyo único objetivo es acomodar a su parentela en los puestos que se vayan desocupando. Esa puede ser, dicen, la razón por la cual Castro Paz sea quitado del puesto si no se pone las pilas a tiempo.

Los trabajadores de los hospitales ya quieren ir a exponer sus quejas ante el gobernador Alfonso Durazo Montaño por si el canto de las sirenas de Etchegaray y un tal Gilberto Domínguez convencen al Director de colocar a gente del PRI y PAN en los puestos principales.

"Solamente falta que pongan al doctor Icedo de Subdirector", dicen en tono de ironía debido al mal sabor de boca que dejó la gestión de Salvador Icedo Zamora.

Al jefe de Mantenimiento y Conservación, de apellidos Cobián García, el doctor Castro Paz tuvo que enviarle una carta a su llegada al hospital para recordarle cuáles son sus deberes, pues como protegido de la administradora anterior, Brenda Jaime, jamás trabajó, dicen los empleados del hospital. Y, lo peor, hicieron contratos con proveedores de servicios como el mantenimiento de los aires acondicionados, sin que se vean los resultados.

Además, hay una banda de camilleros que se dedican a robar el medicamento, sobre todo de los controlados y no hay poder humano que desarticule esa mafia, sostienen.

Y por si fuera poco, se pidió la renuncia a la persona encargada de Recursos Humanos y ella se sostiene en que no tiene por qué irse, cuando los empleados saben que algunos administrativos de la anterior administración fueron incluso de luna de miel a Dubai. ¿Cómo pensar en ese tipo de viajes cuando sus sueldos no son millonarios? 

De ahí el sospechosismo y por ello es bueno que la auditoría en marcha saque a relucir cómo se gastaron los recursos. Ojalá, rezan los trabajadores, no haya quien quiera interceder por los que salgan mal de esas investigaciones porque de seguro se acercarán al oído de Castro Paz para abogar por ellos.

Y aunque les cambiaron las chapas de las puertas para que no entren mas a sus respectivas áreas mientras la auditoría avanza, temen que hayan sacado toda la información de las computadoras. Ojalá y Castro Paz no acceda ante quienes le piden que no se haga esa revisión a las finanzas, pues el tema de los contratos con proveedores ficticios, puede aparecer.

Total, que el gobierno sonorense tiene en estos hospitales de Obregón, y seguramente en varios otros del estado, todo un reto para conocer a fondo cómo desde esas estructuras se fue minando al Sector Salud, al grado de que no había ni aspirinas en los botiquines, mucho menos en las farmacias.

Y se confía, además, en que realmente se castigue a quienes pecaron. De otro modo, no podemos hablar realmente de Cuarta Transformación en Sonora.

Comentarios: franciscogonzalez.bolon@gmail.com