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Autonomía

En nuestro país contamos con el Banco de México (Banxico) desde el año de 1925, pero éste no logró su autonomía constitucional hasta abril de 1994

Desde que existen los bancos centrales en el mundo, y sobre todo desde que estos tienen la facultad exclusiva de emitir billetes y monedas, muchos gobiernos han tenido la tentación de controlarlos para financiar su gasto, pese al riesgo que esto implica para la estabilidad económica de un país.

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Por eso, estas instituciones tienen hoy en día básicamente dos funciones fundamentales: 1. Preservar el valor de la moneda que emiten, y 2. Contribuir a mantener la estabilidad de precios, es decir, que existan bajas tasas de inflación.

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En nuestro país contamos con el Banco de México (Banxico) desde el año de 1925, pero éste no logró su autonomía constitucional hasta abril de 1994, hace apenas 22 años.

Por lo tanto, contamos con una amplia experiencia sobre las graves repercusiones que puede tener para la economía un banco central sin autonomía del poder político.

Particularmente, en los años setenta y parte de los ochenta, con Luis Echeverría y José López Portillo como presidentes, fueron tiempos difíciles para el Banxico y la estabilidad económica.

Entre 1970 y 1982, ambos gobiernos aplicaron políticas de gasto público excesivamente expansivas, superando ampliamente sus ingresos, por lo que se le impuso al banco central la orden de extender amplios niveles de crédito para cubrir los altos déficits fiscales en que habían incurrido, en muchos casos para realizar obras faraónicas de poco éxito.

Esto deterioró la estabilidad de los precios y fue causa de que ocurrieran dos severas crisis económicas en 1976 y 1982, las cuales implicaron devaluaciones del peso, contracciones de la economía y del empleo, y fuertes incrementos en la pobreza y la desigualdad en el país.

En otras palabras, a causa de la falta de autonomía del Banxico, se dejaron de un lado las funciones básicas del banco central, y esto hizo que la moneda perdiera su valor, condenando al país a la inestabilidad y a millones de mexicanos a la pobreza.   

Por ello, no es casualidad ni una exageración que varios expertos expresaran su preocupación, luego de que la semana pasada el presidente Andrés Manuel López Obrador, se adelantó a la Junta de Gobierno del Banxico para anunciar un aumento de las tasas de interés en medio punto porcentual.

Con el incremento de la tasa no hay problema alguno, era algo esperado por los especialistas, más bien el problema radicó en la intervención del Presidente, la cual representó una violación a la autonomía del banco central mexicano.

Además, reavivó los temores de que dicha autonomía podría estar en entredicho, yaque desde la nominación de Victoria Rodríguez Ceja como gobernadora de Banxico, existió el temor de que pudiese estar supeditada a las órdenes del Poder Ejecutivo.

No está de más recordar que Rodríguez Ceja fue directora de Deuda Pública en el Gobierno de la Ciudad de México de 2002 a 2004, fue directora de finanzas en el Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México de 2004 a 2009 y además fue subsecretaria de Egresos del Gobierno Federal de 2018 a 2021.

Poner en entredicho la autonomía de Banxico, es una pésima señal para los inversionistas y expertos, ya que como lo comentamos, los gobiernos tienden a desear controlar las decisiones del banco central y esto pone en peligro la estabilidad de la moneda.

Con la economía no se juega. Banxico requiere que los funcionarios que lo integran hagan sus tareas con total independencia del Poder Ejecutivo y una enorme responsabilidad y prudencia, ya que las decisiones que toma este órgano afectan la economía del país, y desde luego el bolsillo y la vida diaria de todos los mexicanos.

En este tema, definitivamente no existen ni oportunidades para el aprendizaje, ni márgenes de error. Es mucho lo que está en juego.

Twitter: @GomezReyna