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Ofelia, consagrada como curandera desde su niñez

Desde los 5 años y hasta la actualidad, la integrante de la Tribu Yaqui ofrece tratamientos de sanación a quien lo solicite

Apenas tenía cinco años de edad cuando sus familiares la consagraron e hicieron una promesa a Dios de que Ofelia Pérez Seguapicio serviría de curandera para la sanación de personas a través de la medicina tradicional.

Así como a muchas mujeres miembros de la Tribu Yaqui, que están a punto de morir y los mayores (abuelos) ofrecen a las menores como curanderas a cambio de la vida de las niñas, Ofelia ha servido para la sanación de decenas de personas.

Ofelia, consagrada como curandera desde su niñez
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Así como a muchas mujeres miembros de la Tribu Yaqui, que están a punto de morir y los mayores (abuelos) ofrecen a las menores como curanderas a cambio de la vida de las niñas, Ofelia ha servido para la sanación de decenas de personas.

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Primero, la consagrada vivía en Vícam Pueblo; sin embargo, con el paso de los años contrajo matrimonio con un habitante de Loma de Guamúchil, con sede en Cócorit, asentamiento humano en el que actualmente vive con gran parte de su descendencia.

En esa comunidad indígena, personas ajenas a la etnia la visitan, quienes buscan recibir una curación exenta de químicos; otros piden ser protegidos contra "mal puestos" (hechizos, mala vibra y envidia).

También algunas madres llevan a sus bebés para que Pérez Seguapicio los sobe contra el susto o enfermedades estomacales.

Para enfermedades preventivas contra el cáncer, especificó, se puede utilizar la bachata, y para las heridas en la piel, estomacales y diabetes se receta el wereque.

La curandera destacó que, al igual que la medicina occidental, la tradicional tiene que ser utilizada en cantidades adecuadas; de no ser así, habría reacciones negativas en el organismo.

Las personas foráneas que ocasionalmente visitan a Ofelia son de Hermosillo, Culiacán, Tucson, comunidades circunvecinas a Loma de Guamúchil, entre otras partes.

Aunque algunas niñas de la Tribu Yaqui son consagradas para curanderas, recordó que hay otras que nacen con el don de la sanación y se incorporan por voluntad propia al servicio de la comunidad.

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