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Lamberto Sánchez, un hombre que hizo de la basura su modo de vida

Aunque es un trabajo difícil, sobre todo en verano, lo hace con gusto; el origen del vocablo "tirabichi" tienen su propia historia, y es interesante

Entre moscas, animales muertos y olores pestilentes, Lamberto Sánchez Rocha se gana la vida, pues desde hace más de dos décadas recorre las calles del municipio Cajeme en el carro recolector de basura para levantar los desperdicios que se acumulan.

"Me gusta lo que hago, mientras haya trabajo", expresó con semblante amable el "tirabichi".

Lamberto Sánchez, un hombre que hizo de la basura su modo de vida
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"Me gusta lo que hago, mientras haya trabajo", expresó con semblante amable el "tirabichi".

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De siete de la mañana a dos de la tarde, de lunes a sábado, es la jornada laboral de los 70 "tirabichis" que trabajan en el Ayuntamiento de Cajeme.

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"Con la llegada del TecMed se nos recortó el trabajo, porque ellos son lo que juntan las basuras en las casas, pero nosotros luchamos por seguir, porque íbamos a desaparecer y por eso ahora nos dedicamos a recoger la basura en los negocios", señaló.

El festejo a los recolectores surgió en la década de los 60, gracias a la idea del conductor de televisión Marcelo Ureña Arellano.

De la expresión "tirabichi" se desconoce con certeza su origen, según el compendio Vocabulario Sonorense, de Horacio Sobarzo, pero se atribuye a los encargados de la limpieza urbana.

Los empleados de Ciudad Obregón tienen su propia historia de cómo surgió la palabra.

"Hace años entrábamos a la cárcel por la basura y en una ocasión un reo se escondió entre la basura, el cual iba ´bichi'; al momento que se tiró la basura salió y la gente dijo: Mira, tiran bichis", comentó.

En Cajeme desde hace varias administraciones se les festeja el 2 de febrero para unirlo con el Día de la Candelaria, pero para este año los empleados compartieron que les dijeron que no iba a haber celebración por la pandemia.

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"En las mañanas nos traen chocolate, tamales y hasta nos ponen mariachi, pero ahora no se sabe", expresó.

El trabajo es difícil, porque además de tolerar aromas pestilentes, deben lidiar con el clima adverso, sobre todo en verano, cuando los rayos del sol hacen que su jornada sea más pesada; además, al estar en contacto con desechos corren el riesgo de que contraigan una enfermedad estomacal o infecciosa.

"Usamos guantes y ya nos hicimos al ambiente", comentó.

Sánchez Rocha forma parte de ese escuadrón que recorre las calles para que los desperdicios terminen en un lugar adecuado; afronta su día a día con entusiasmo y al salir de su jornada laboral se dedica a tirar basura en su troca, pues el recoger desechos se convirtió en su modo de vivir.

De los desperdicios que surgen todos los días, sale el trabajo de los "tirabichis", una labor que pasa desapercibida, pero que es de vital importancia en una sociedad, por lo que representa el tener un lugar para depositar las toneladas de basura que surgen de manera cotidiana, ya que sin ellos la comunidad estaría inmersa en los desechos.

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