Una encuesta de Common Sense Media reveló que el 72 por ciento de los adolescentes en Estados Unidos han interactuado con chatbots
Por: Brayam Chávez
Cada vez más adolescentes encuentran en los chatbots de inteligencia artificial un espacio para expresar su soledad, ansiedad y angustia. Estas herramientas, siempre disponibles y sin emitir juicios, se han convertido en una especie de "amigo digital" que acompaña a los jóvenes en momentos de vulnerabilidad.
Una encuesta de Common Sense Media reveló que el 72 por ciento de los adolescentes en Estados Unidos han interactuado con chatbots, y casi uno de cada ocho los utiliza como apoyo emocional o de salud mental. Si se lleva esa cifra al total de la población juvenil estadounidense, equivaldría a unos 5,2 millones de adolescentes.
CHATBOTS: ENTRE LA AYUDA Y EL RIESGO
Aunque algunos adolescentes encuentran consuelo en estas conversaciones, los expertos advierten que los chatbots no siempre ofrecen respuestas seguras. Investigaciones recientes han detectado que, en temas delicados como la autolesión, ciertos modelos pueden dar consejos peligrosos o poco responsables. En otros casos, la neutralidad de las respuestas puede llevar a que no se actúe de manera adecuada ante señales de crisis.
La situación es preocupante, sobre todo porque muchos jóvenes recurren a estas herramientas ante la falta de acceso a atención psicológica formal. Casi la mitad de los jóvenes de entre 18 y 25 años en Estados Unidos con necesidades de salud mental no recibieron tratamiento el año pasado, lo que convierte a los chatbots en una opción accesible, disponible las 24 horas del día.
EL POTENCIAL DE LA IA COMO APOYO TERAPÉUTICO
Cuando los chatbots son diseñados específicamente para funciones terapéuticas, los resultados son más prometedores. Un ejemplo es Therabot, creado por investigadores de Dartmouth College, que en estudios clínicos mostró reducir síntomas de ansiedad y depresión en adultos. Sin embargo, los especialistas señalan que los adolescentes representan un grupo más vulnerable, ya que su cerebro aún está en desarrollo y son más sensibles a influencias externas.
Esto significa que, aunque los chatbots podrían convertirse en aliados valiosos, su implementación requiere ensayos clínicos enfocados en adolescentes, así como evaluaciones de seguridad que detecten fallas antes de un uso masivo.
EL DEBATE REGULATORIO: CÓMO GARANTIZAR UN USO SEGURO
Los expertos insisten en la necesidad de normas claras que regulen el uso de chatbots en la salud mental de adolescentes. Esto incluye desde marcos similares a los de dispositivos médicos, hasta protecciones de privacidad y controles regulares de parte de profesionales clínicos.
Algunas compañías ya han comenzado a implementar mejoras. OpenAI y Anthropic, por ejemplo, han anunciado ajustes para que sus modelos respondan de manera más segura cuando los usuarios expresan angustia emocional. Sin embargo, sin estándares sólidos, el riesgo de que estas herramientas se conviertan en "pseudoterapeutas" sin control es alto.
¿PROHIBIR O REGULAR?
Mientras algunos estados, como Illinois, ya han dado pasos legales limitando el uso de la IA en decisiones clínicas, los especialistas coinciden en que una prohibición total no resolvería el problema.
La realidad es que millones de adolescentes ya están usando estas herramientas de manera cotidiana, y lo más urgente es garantizar que, cuando lo hagan, estén protegidos frente a respuestas dañinas.
UN FUTURO POR DEFINIR
Los expertos señalan que el camino intermedio es posible: chatbots capaces de detectar señales de riesgo y derivar a los adolescentes hacia ayuda profesional, o sistemas validados con controles periódicos realizados por terapeutas humanos.
El desafío es actuar ahora, antes de que la inteligencia artificial se consolide como una alternativa sin supervisión. La forma en que se regule y se diseñe esta tecnología puede marcar la diferencia entre un apoyo valioso o un nuevo riesgo para la salud mental juvenil.