Una serie de publicaciones humorísticas que ayudan a aliviar el ánimo en estas fechas de bajón emocional
Por: Fernanda Rodríguez
Cada año, durante el mes de enero, el llamado Blue Monday vuelve a colocarse en la conversación pública como una fecha asociada al desánimo, la tristeza y la falta de motivación. Aunque su fama se ha extendido a nivel mundial, el concepto tiene más relación con factores emocionales y sociales que con una base científica sólida.
El término Blue Monday surgió a mediados de la década de los 2000 como parte de una campaña publicitaria que buscaba explicar por qué el tercer lunes de enero suele sentirse especialmente pesado para muchas personas. La idea se apoyó en una fórmula que combinaba factores como el clima invernal, las deudas tras las fiestas decembrinas, el abandono de propósitos de Año Nuevo y la rutina laboral.
Con el paso del tiempo, el concepto se popularizó y comenzó a difundirse en medios de comunicación y redes sociales, convirtiéndose en una referencia cultural más que en un fenómeno comprobado.
Especialistas en salud mental coinciden en que enero puede resultar emocionalmente complejo. El contraste entre el ambiente festivo de diciembre y el regreso a la rutina, sumado a gastos económicos y días más cortos, puede generar sensación de cansancio, apatía o tristeza en algunas personas.
Aunque estos sentimientos son comunes, no significan necesariamente la presencia de un trastorno emocional, sino una reacción natural a los cambios de ritmo y expectativas.
La comunidad científica ha señalado que no existe evidencia que confirme que un día específico sea el más triste del año.
Psicólogos y expertos en bienestar consideran que las emociones no siguen un calendario fijo y que cada persona experimenta altibajos de forma distinta.
Sin embargo, reconocen que el concepto ha servido para abrir conversaciones sobre la importancia de cuidar la salud emocional y prestar atención al bienestar mental.