Emergencia sanitaria activa protocolos especiales tras incidente químico, generando movilización y suspensión temporal de servicios médicos
Por: Fernanda Rodríguez
Una situación de riesgo se presentó la noche del 22 de enero en la Clínica 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tijuana, luego de que un paciente ingresara al área de urgencias por intoxicación con fosfina, lo que llevó al desalojo preventivo de pacientes y personal médico para evitar más afectados.
Elementos de Bomberos, Protección Civil y la Policía Municipal establecieron un perímetro de seguridad alrededor de la unidad médica para contener cualquier posible fuga y evitar la exposición de más personas. Asimismo, la Secretaría de Salud de Baja California solicitó apoyo del Hospital Regional Número 20 para recibir a pacientes que necesitaban atención urgente durante el operativo.
¿QUÉ ES LA FOSFINA Y POR QUÉ ES PELIGROSA?
La fosfina es un gas incoloro, altamente tóxico e inflamable, compuesto por fósforo e hidrógeno y conocido por su olor penetrante similar al ajo o pescado descompuesto. Este químico se utiliza principalmente como fumigante agrícola para controlar plagas en granos almacenados y en procesos industriales como la fabricación de semiconductores.
La exposición a fosfina ocurre principalmente por inhalación, ya que el gas puede liberarse al aire y ser absorbido a través de los pulmones. Debido a su alta toxicidad, incluso cantidades bajas pueden provocar efectos adversos en la salud.
¿CÓMO AFECTA LA FOSFINA AL CUERPO HUMANO?
El gas puede interfiere con la capacidad del cuerpo para utilizar oxígeno, afectando órganos vitales como los pulmones, corazón, hígado y riñones. Los síntomas iniciales de intoxicación suelen aparecer dentro de las primeras horas tras la exposición e incluyen problemas respiratorios, tos, dolor o sensación de opresión en el pecho, mareos, náuseas, vómitos, dolor abdominal y cansancio.
En exposiciones más graves, puede desarrollarse acumulación de líquido en los pulmones, ritmos cardíacos irregulares, daño en órganos internos, convulsiones e incluso la muerte si no se recibe atención médica adecuada a tiempo.
La fosfina no se transmite de persona a persona como una enfermedad infecciosa. Sin embargo, el riesgo surge cuando una persona intoxicada libera el gas de manera indirecta, ya sea a través de su ropa, pertenencias o al exhalar vapores residuales tras una exposición reciente.