La muerte de un menor durante una intervención médica considerada de bajo riesgo derivó en una investigación judicial que concluyó en un homicidio
Por: Fernanda Rodríguez
Valentín Mercado Toledo, de cuatro años de edad, ingresó a quirófano para someterse a una cirugía destinada a corregir una hernia diafragmática. De acuerdo con las investigaciones, la operación no presentaba riesgos extraordinarios y debía realizarse sin mayores complicaciones.
Sin embargo, durante el procedimiento ocurrió una falla crítica en el monitoreo del paciente. Por un lapso aproximado de diez minutos, no se registraron correctamente los niveles de presión arterial ni de oxigenación, situación que resultó determinante para el desenlace del caso.
La Fiscalía determinó que, durante ese periodo clave, el anestesiólogo Javier "N" se distrajo utilizando su teléfono celular e incluso salió del quirófano para buscar el cargador del dispositivo. Según el Ministerio Público, esta conducta representó una violación grave a los protocolos de anestesia, los cuales exigen vigilancia constante del paciente durante toda la intervención.
Como consecuencia de la falta de oxígeno y flujo sanguíneo, el menor sufrió encefalopatía hipóxico-isquémica, una lesión cerebral severa e irreversible.
DETERIORO CLÍNICO Y FALLECIMIENTO DEL MENOR
Tras la cirugía, Valentín fue trasladado a terapia intensiva en el Sanatorio Juan XXIII. Durante los primeros días, los reportes médicos ofrecían cierta esperanza de recuperación, pero su estado de salud se agravó rápidamente.
El niño presentó convulsiones, fiebre persistente y signos claros de daño neurológico severo. Una semana después de la intervención, los médicos confirmaron la muerte cerebral, por lo que la familia autorizó la desconexión de los sistemas de soporte vital.
El anestesiólogo fue declarado culpable de homicidio culposo. La Fiscalía solicitó una pena de tres años de prisión condicional y una inhabilitación de diez años para ejercer la medicina. La defensa, en contraste, pidió la sanción mínima y que cualquier restricción profesional se limite exclusivamente al ámbito pediátrico.
La sentencia definitiva se dará a conocer este martes y marcará el cierre judicial de un caso que ha provocado un fuerte impacto en la opinión pública.
Especialistas en medicina y seguridad hospitalaria coinciden en que el uso de teléfonos celulares durante procedimientos críticos está estrictamente prohibido. El caso de Valentín podría derivar en revisiones más rigurosas de los protocolos, tanto en clínicas privadas como en hospitales públicos.
El caso ocurrió en la provincia patagónica de Río Negro, Argentina, y ha generado un amplio debate social y judicial