El padre Tomaž Majcen es el encargado de asistir a los cerca de 800 católicos del territorio que hoy en día está en medio de disputas
Por: César Leyva
En la inmensidad de Groenlandia, un territorio cubierto de hielo y vastos paisajes, el padre Tomaž Majcen se erige como el único sacerdote católico de toda la isla.
Con apenas 800 feligreses católicos en toda Groenlandia donde predomina la religión lutrana, el sacerdote esloveno, de la Orden de los Frailes Menores Conventuales, enfrenta el reto de ser la voz espiritual en una isla pequeña pero estratégica, que se ha convertido en un epicentro de disputas geopolíticas.
GROENLANDIA NO ES UN OBJETO, AFIRMA
Majcen describe el sentimiento de la comunidad groenlandesa como una "determinación silenciosa" frente a las tensiones externas. Groenlandia, rica en recursos naturales como tierras raras y petróleo, está en el punto de mira de potencias globales, que la ven más como un activo geopolítico que como un hogar.
"Se habla de Groenlandia como si fuera un objeto, no un hogar", lamenta el padre, quien percibe el creciente malestar entre los groenlandeses. Preguntas como "¿Importamos? ¿Somos solo una moneda de cambio?" resuenan en las conversaciones cotidianas, especialmente tras las declaraciones de Donald Trump, que trató a Groenlandia como una "propiedad" de interés estratégico.
PIDEN QUE EL FUTURO DE LA ISLA SEA DECIDIDO POR SUS HABITANTES
El sacerdote destaca que los groenlandeses no buscan una independencia inmediata, sino una autonomía que respete su historia, su cultura y su dignidad. La comunidad católica, aunque pequeña, se mantiene unida en torno a su fe, mientras que las iglesias luteranas en la isla también juegan un papel crucial en la vida cotidiana.
"Groenlandia no es un 'vacío' en el mapa", afirma Majcen, insistiendo en que el futuro de la isla debe ser decidido por sus propios habitantes, no por intereses externos.
Con la creciente militarización de la región y el impacto del cambio climático, la situación de Groenlandia se complica aún más.
Para el padre Majcen, la tarea es fomentar un respeto profundo por la tierra y las personas, recordando que "la creación no nos pertenece para explotarla, sino para cuidarla".
La voz del único sacerdote católico de Groenlandia sigue siendo una llamada a la dignidad, la paz y la autonomía en un territorio que, lejos de ser una simple pieza geopolítica, es un hogar lleno de historia y fe.