La bendición de mamá impulsa a Alfredo Hurtado a destacar con Yaquis

Entre los muchos momentos que los aficionados comparten en redes, este se llevó el 2025

En las gradas, Alfredo Hurtado encontró a su fan número 1.
En las gradas, Alfredo Hurtado encontró a su fan número 1.

Entre fotografías, videos y publicaciones que a diario inundan las redes sociales desde el Estadio Yaquis, a finales de 2025 surgió un momento especial que trascendió el juego y tocó el corazón de la afición. Un instante sencillo, pero cargado de significado, protagonizado por el tercera base Alfredo Hurtado y su fan número uno: su mamá.

Ocurrió durante el calentamiento previo al juego del viernes 26 de diciembre. Mientras el equipo se preparaba para saltar al diamante, Hurtado se acercó a las gradas ubicadas al final del jardín derecho. Ahí lo esperaba ella. Sin prisas, la madre levantó la mano y le hizo la señal de la cruz en el rostro, como bendición para desearle éxito y protección. Alfredo, en un gesto de respeto, se quitó la gorra. Luego vino el abrazo, las sonrisas, unas palabras al oído y esa conexión que solo se da entre madre e hijo.

Porque, ¿quién no necesita la bendición de mamá antes de un juego importante?

"AHORA TENDRÉ ESTE MOMENTO PARA SIEMPRE", RESPONDE 

Quizá ese respaldo ha sido parte de la motivación que ha impulsado a Hurtado a firmar una gran temporada con los Yaquis de Ciudad Obregón. Su desempeño ofensivo y defensivo lo llevó a ganarse la confianza del mánager Gabe Álvarez y consolidarse como uno de los titulares del equipo, justo cuando este 1 de enero inicia la etapa de Playoffs recibiendo a las Águilas de Mexicali en casa.

El video no tardó en llegar hasta el propio jugador, quien comentó la publicación con un mensaje que resume el valor del momento: "Mil gracias por capturar este momento. Ahora lo tendré para siempre".

Alfredo Hurtado, de 27 años, llegó a los Yaquis en 2025 procedente de los Charros de Jalisco y desde el primer día mostró una actuación impecable, ganándose el reconocimiento de la afición obregonense.

Seguramente, en este y en muchos juegos más, mamá volverá a estar en las gradas para regalarle su bendición y acompañarlo, como siempre, en cada etapa de su carrera profesional. Porque en el béisbol, como en la vida, hay victorias que empiezan con un abrazo.