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Lloran a Adriana, quien protegió a la bebé Alison hasta su muerte

Tras su fallecimiento, el brazo de la madre quedó como si cargara a su niña; no quería que se la robaran; sus hijas en Sinaloa la despiden

La trágica historia con la que inicia la vida de la pequeña Alison, a quien dos desalmadas mujeres arrancaron de los brazos de su madre, no sin antes asesinarla con drogas, no se queda nada más en ello.

Lloran a Adriana, quien protegió a la bebé Alison hasta su muerte
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Y es que Adriana era originaria de la comunidad Abelardo L. Rodríguez, en Guasave, Sinaloa, donde en pleno Día de las Madres un ataúd color caoba fue colocado en su casa materna, donde la esperaban sus hijas mayores, que no daban creían aún la magnitud de la desgracia.

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De acuerdo con las indagatorias en torno al robo de la pequeña, ocurrido en Nogales, Sonora, el brazo izquierdo de Adriana, de 33 años de edad, presentaba arañazos, estaba golpeado y quedó colocado como si estuviera protegiendo a su bebé, a quien hacía 44 días acababa de dar a luz.

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Asimismo, se indicó que la madre no murió a causa de las drogas, sino que fue golpeada y ahorcada para arrebatarle a su pedacito de vida.

En medio del llanto y el más profundo dolor que sólo una madre puede experimentar, Gabina contó el calvario que vive a raíz del asesinato de su hija Adriana, por una mujer que quiso cubrir un embarazo ficticio para retener a su pareja.

"Yo viví todo lo que nos pasó; yo no vi cuando la golpeaban a ella. Cuando la miré tendida en el piso, yo le hablaba y le hablaba, pero ella ya no... ya estaba sin vida mi hija. Desesperada buscaba los teléfonos, pero se los habían llevado y la niña no estaba tampoco. Ella tenía tape (cinta); cuando yo me acerqué a ella y que le ponía la mano aquí, tenía tape en su cara, pero tenía toda su cara llena de golpes, tenía todos sus brazos arañados, su bracito, este (izquierdo), le quedó así, como que tenía a la bebé y se la arrebataron”, contó la dolida mujer.

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Colocado en la pared del porche de la casa, justo frente al féretro que contenía los restos de una madre guerrera, hay una fotografía de Adriana, quien un año atrás se marchó a Nogales para apoyar a su mamá, que estaba enferma, pero que en el puritito 10 de mayo regresó al nido, pero en un ataúd.

En medio de todo el tumulto estaba su hija mayor, Nátaly, de 14 años de edad, quien con su mano acaricia el rostro de su abuela y trata de consolar a su bisabuela secando sus lágrimas; a su lado está su hermana, de 12 años, y, por supuesto, la pequeña Alison, cuyo llanto se escucha por toda la casa.

Sin embargo, la madre de la joven asesinada comenta: “es que le hace mucho el calor”, dijo Gabina, tratando de justificar el llanto de la bebé, quien por el egoísmo de una mujer que pretendió retener a un hombre le roba a ella los recuerdos que pudo tener con su mamita Adriana.

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