Salidas frecuentes a restaurantes, antojos compartidos, maratones de series con botana en mano y la comodidad emocional pueden ser factores clave
Por: Marcela Islas
Con la pronta llegada del 14 de febrero, Día de San Valentín, el amor empieza a sentirse en el ambiente... y no solo en forma de flores, chocolates y cenas románticas.
Para muchas personas, iniciar o consolidar una relación sentimental también viene acompañado de cambios en el estilo de vida que, con el tiempo, pueden reflejarse en la báscula. Si últimamente notas que tu ropa queda más ajustada desde que estás en pareja, no eres el único.
Lejos de ser una simple coincidencia o falta de fuerza de voluntad, este fenómeno ha sido analizado por la ciencia y explicado por especialistas en psicología y salud, quienes señalan que el enamoramiento puede modificar nuestros hábitos diarios más de lo que imaginamos.
¿SE ENGORDA CUANDO SE ESTÁ EN UN NOVIAZGO O UN MATRIMONIO?
Diversos estudios han documentado un fenómeno recurrente: cuando las personas entran en una relación sentimental estable, su peso tiende a aumentar. No es que el "te amo" venga automáticamente acompañado de papas a la francesa, pero algo cambia.
Salidas frecuentes a restaurantes, antojos compartidos, maratones de series con botana en mano y, por supuesto, la comodidad emocional de sentir que "ya no hay que impresionar a nadie" juegan un papel importante.
Investigadores australianos de la Universidad Central de Queensland analizaron a más de 15 mil personas durante nueve años y concluyeron que quienes están en pareja suelen ganar más peso que los solteros.
Stephanie Schoeppe, autora principal del estudio, señala que esto podría deberse a una menor presión social por mantener cierta imagen física. Cuando la relación se consolida, muchas personas se permiten comer más o incluir con mayor frecuencia alimentos ricos en grasa y azúcar.
Desde la psicología, el fenómeno también tiene explicación. José Alfredo Contreras Valdez, académico de la Facultad de Psicología, afirma que las emociones y la comida están estrechamente vinculadas.
REGULACIÓN DE LAS EMOCIONES A TRAVÉS DE LA COMIDA
Algunas personas utilizan la ingesta de alimentos como una forma de manejar tanto emociones negativas como estrés, frustración, ansiedad, pero también positivas como la alegría o la celebración.
En pareja, estas emociones suelen compartirse, lo que puede traducirse en hábitos alimenticios menos regulados y, con el tiempo, en aumento de peso. Además, los hábitos se contagian.
Las cenas románticas con postre "para compartir", los desayunos de fin de semana con chilaquiles y café o las noches de comida a domicilio se normalizan con rapidez. Aquí entra en juego el llamado "efecto espejo".
¿CUÁNTO SE PUEDE SUBIR DE PESO?
Una Encuesta XLS Medical reveló que el aumento promedio de peso en pareja es de 4.5 kilos desde el inicio de la relación hasta su consolidación, señalando como factores clave comer de forma compulsiva, hacer menos ejercicio y dormir menos.
El doctor Albert Goday, especialista en endocrinología, explica que existe una afinidad conductual en las parejas: si uno adopta hábitos poco saludables, el otro tiende a imitarlos. La buena noticia es que este mismo efecto funciona en sentido contrario. Si uno comienza a cuidarse, el otro suele beneficiarse también.
De hecho, un estudio publicado en la International Journal of Obesity habla del "efecto halo", donde los cambios positivos en la alimentación o la actividad física de una persona impactan favorablemente en su pareja.
Así que el amor no solo suma calorías, también puede sumar bienestar. Enamorarse no es una condena al aumento de peso, pero sí una invitación a revisar hábitos. La clave está en el equilibrio: disfrutar juntos sin descuidar la salud. Porque el amor se disfruta más cuando también te sientes bien contigo mismo.