En 2001, el Papa San Juan Pablo II le otorgó este nombramiento debido a la vasta cantidad de información que logró recopilar y perpetuar en su época
Por: Ofelia Fierros
Cada 4 de abril, la Iglesia Católica honra la figura de San Isidoro de Sevilla, un santo cuya relevancia trasciende los límites de su época, marcando un hito en la historia de la cultura, la geografía y la tecnología.
Conocido por su vasta sabiduría, San Isidoro se forma no solo como el último de los padres cristianos de la antigüedad, según el Papa Emérito Benedicto XVI, sino también como una figura clave en el desarrollo del conocimiento humano.
UN HOMBRE DE SABIDURÍA Y HUMILDAD
San Isidoro nació en Cartagena, Sevilla, en el año 556. Proveniente de una familia de alta espiritualidad, fue el menor de cuatro hermanos, todos elevados a los altares: San Leandro, San Fulgencio y Santa Florentina. En un hogar donde la fe y la disciplina eran el pan de cada día, San Isidoro se formó en un ambiente que combinaba la devoción religiosa con una rigurosa formación intelectual.
Durante su vida, San Isidoro se destacó como un hombre sumamente sabio, cuya obra abarcó múltiples campos del conocimiento, desde la astronomía y la geografía hasta la historia y la teología.
Fue el primero en organizar la cultura cristiana medieval y se le reconoce por haber sistematizado todo el saber de la época, lo que lo convierte en una figura fundamental para la transmisión del conocimiento en la Edad Media.
SAN ISIDORO Y SU LEGADO LITERARIO
Entre sus muchas contribuciones, su obra más famosa es Etimologías, una enciclopedia que recopilaba el conocimiento de su tiempo.
Este texto monumental se convirtió en una especie de "base de datos" medieval, donde los eruditos de la época encontraban información sobre diversos temas.
A través de Etimologías, San Isidoro no solo preservó el conocimiento clásico, sino que también promovió la ciencia, el derecho y las artes en tiempos en los que las culturas bárbaras comenzaban a desplazar a la romana.
De hecho, su vasta producción literaria también incluyó un diccionario de sinónimos, tratados sobre astronomía y geografía, y un compendio sobre la historia de los visigodos. Gracias a su obra, San Isidoro es considerado el "Maestro de la Edad Media", y su contribución a la preservación y expansión del conocimiento ha dejado una huella perdurable.
PATRONO DE LOS TOPÓGRAFOS Y DE INTERNET
Aunque pueda parecer sorprendente, San Isidoro de Sevilla también es el santo patrono de dos campos muy distantes en el tiempo: los topógrafos y el Internet.
En 2001, el Papa Juan Pablo II lo declaró santo patrono de Internet, debido a su labor de recopilación y sistematización del saber.
En una época en que la información se transmitía de manera rudimentaria, la obra de San Isidoro fue esencial para preservar el conocimiento y garantizar su difusión. De alguna manera, se le considera el precursor de lo que más tarde serían las bases de datos y la web. Así como hoy acudimos a Internet para encontrar respuestas a nuestras preguntas, en el siglo VII, los eruditos recurrían a las obras de San Isidoro como fuente principal de información.
Por otro lado, su contribución a la geografía y la cartografía lo ha convertido en el patrón de los topógrafos y geodestas. Su obra Etimologías contiene un volumen considerable de información sobre geografía, lo que le permitió realizar valiosos aportes en la creación de mapas y la comprensión del mundo conocido en su tiempo.