¿Por qué enero se siente tan largo? La explicación científica de la percepción del tiempo

Para muchos, el primer mes del año se percibe como un periodo interminable, casi eterno, una idea que se ha vuelto recurrente en redes sociales

Por: Marcela Islas

Enero, al ser el primer mes del año, suele representar una especie de "reset" emocional y mental para muchas personas. Nuevos propósitos, planes renovados y la sensación de que todo puede empezar de cero.

Sin embargo, no todos viven este mes con entusiasmo. Para muchos, enero se percibe como un periodo interminable, casi eterno, una idea que se ha vuelto recurrente en redes sociales, donde abundan los memes, quejas y bromas sobre lo lento que avanzan estos 31 días.

Basta con darse una vuelta por plataformas como X, Instagram o TikTok para encontrar publicaciones que piden, casi suplicando, que enero "avance más rápido". Pero esta percepción no es simple exageración colectiva. La ciencia tiene una explicación bastante clara.

¿POR QUÉ PARECE QUE ENERO DURA MÁS QUE OTROS MESES?

En 2018, en entrevista para la revista británica New Statesman, Zhenguang Cai, entonces estudiante de doctorado en la University College London (UCL), abordó este fenómeno desde la psicología y la neurociencia.

Según el investigador, uno de los principales factores es el contraste entre el periodo vacacional de diciembre y el regreso abrupto a la rutina laboral o académica.

"Es posible que volver a trabajar después de las vacaciones de Navidad provoque mucho aburrimiento (en comparación con la diversión durante la Navidad), lo que a su vez conduce a tener la impresión de que en enero el tiempo se ralentiza", explicó Cai.

Es decir, pasamos de reuniones, celebraciones y descanso, a horarios rígidos, pendientes acumulados y menos estímulos placenteros. El científico señaló que enero es, para la mayoría, un mes intensamente laboral. Y ahí está una clave fundamental:

"Divertirse parece ser el mayor predictor de si el tiempo pasa lento o rápido". Cuando una actividad resulta estimulante o placentera, la percepción del tiempo se acelera. Cuando predomina el aburrimiento o la monotonía, cada minuto pesa.

A esto se suma lo que la revista llamó la "hipótesis del reloj de dopamina". De acuerdo con esta teoría, niveles altos de dopamina, un neurotransmisor asociado con la motivación, la recompensa y el placer, aceleran nuestro "reloj interno", haciendo que sintamos que el tiempo pasa más rápido.

En cambio, cuando la dopamina disminuye, como suele ocurrir tras el fin de las fiestas y el regreso a obligaciones, el reloj interno se vuelve más lento.

En definitiva, no es que enero dura más que otros meses, sino que nuestro estado emocional cambia el nivel de disfrute y la cantidad de estímulos positivos que recibimos.

La buena noticia es que, con actividades gratificantes, metas realistas y pequeños momentos de placer cotidiano, incluso el mes más "largo" del año puede empezar a sentirse un poco más corto. Porque, al final, el tiempo no solo se mide en días... también en emociones.