No todas los seres humanos viven el amor desde el romance, y en ese panorama cobra relevancia hablar de otras formas de demostrar cariño
Por: Marcela Islas
Cada 14 de febrero, el Día del Amor y la Amistad suele estar marcado por imágenes de parejas, cenas románticas, flores y declaraciones amorosas. Febrero se ha consolidado como el mes del amor, pero esta narrativa dominante no refleja la diversidad real de experiencias afectivas que existen.
No todas las personas viven el amor desde el romance, y en ese panorama cobra relevancia hablar del arromance.
¿QUÉ ES SER ARROMÁNTICO?
Una persona arromántica es aquella que no experimenta atracción romántica, o la siente de forma muy limitada, poco frecuente o en circunstancias específicas.
Esto no significa falta de emociones, incapacidad de amar o rechazo a los vínculos. Simplemente implica que el romance entendido como enamoramiento, citas o deseo de una relación romántica tradicional no ocupa un lugar central en su vida afectiva.
Las personas arrománticas pueden construir relaciones profundas y significativas de muchas maneras.
Amistades intensas, lazos familiares sólidos, redes de apoyo, relaciones de cuidado mutuo o convivencias basadas en el compañerismo son ejemplos de vínculos que pueden ser tan importantes y valiosos como una relación de pareja.
Además, la orientación romántica no es lo mismo que la orientación sexual, pues una persona puede ser heterosexual, lesbiana, bisexual o gay y, al mismo tiempo, identificarse como arromántica.
El arromance no es una experiencia única, sino un espectro. Algunas personas nunca sienten atracción romántica, mientras que otras la experimentan de manera ocasional.
DIFERENTES FORMAS DE DEMOSTRAR AMOR
Dentro de esta diversidad existen términos como grisrromántico o demirromántico, que permiten nombrar vivencias más específicas y personales, reforzando la idea de que no hay una sola forma correcta de relacionarse.
En una sociedad que suele presentar el romance como una meta obligatoria reforzada por el cine, la música y la publicidad, las personas arrománticas pueden enfrentar incomprensión o presión social.
Comentarios como "ya llegará la persona indicada" o "todos necesitan pareja" invisibilizan otras formas legítimas de afecto. Hablar del arromance en febrero, y especialmente alrededor del 14 de febrero, invita a ampliar la definición de amor.
El amor también vive en la amistad, el autocuidado, la comunidad, la solidaridad y los proyectos compartidos. Reconocer la diversidad afectiva no resta valor al romance; lo coloca como una opción más, no como una obligación.
Visibilizar el arromance es un paso hacia relaciones más libres, honestas y respetuosas, donde cada persona pueda decidir cómo vivir y celebrar el amor, incluso o especialmente en el mes que tradicionalmente se lo ha querido encasillar en una sola forma.