Muchos menores tienen un acceso excesivo a contenidos inapropiados lo que incrementa los niveles de ansiedad y tensión emocional
Por: César Leyva
El estrés en los niños es una realidad cada vez más frecuente y puede tener múltiples orígenes que afectan su bienestar emocional.
Factores familiares, escolares y externos influyen directamente en su tranquilidad, por lo que es fundamental que madres, padres y cuidadores aprendan a identificarlo y atenderlo a tiempo.
De acuerdo con la psicoterapeuta Verónica Valdez Hernández, el estrés infantil puede surgir en ambientes familiares poco saludables, por la presión escolar, la pérdida de un ser querido o incluso por la exposición a información, programas y películas que no son adecuadas para su edad.
La especialista advierte que actualmente muchos niños tienen un acceso excesivo a contenidos inapropiados y, además, pasan poco tiempo de calidad con sus padres, lo que incrementa los niveles de ansiedad y tensión emocional.
¿CÓMO IDENTIFICAR ESTRÉS INFANTIL?
Las señales de estrés en los niños suelen manifestarse a través de cambios de humor y de conducta, problemas para dormir o episodios de enuresis, así como irritabilidad constante o mal comportamiento sin una causa aparente.
Detectar estos signos de manera temprana es clave para evitar que el estrés se vuelva crónico y afecte su desarrollo emocional y social.
ASÍ SE PUEDE AYUDAR A LOS NIÑOS A MANEJAR EL ESTRÉS
Valdez Hernández recomienda incorporar hábitos sencillos en la vida diaria. Practicar algunos minutos de meditación juntos puede ayudarles a relajarse y reconocer sus emociones.
Mantener rutinas claras y horarios definidos les da seguridad, ya que pueden distinguir entre momentos de obligación y espacios de juego. También es esencial cuidar la alimentación y el descanso, procurando que duerman al menos ocho horas y tengan una dieta equilibrada.
Asimismo, realizar actividades fuera del ámbito escolar, como ejercicio físico o hobbies, permite liberar tensión acumulada y fortalecer la autoestima.
Sin embargo, uno de los aspectos más importantes es dedicar tiempo de calidad a los niños, escucharlos con atención y acompañarlos emocionalmente para que se sientan comprendidos y seguros.