Cuando el cuerpo produce alcohol: qué es el síndrome de la autodestilación y por qué desconcierta a la ciencia

Durante mucho tiempo, quienes la padecen han enfrentado diagnósticos erróneos, estigmatización social e incluso problemas legales

Por: Brayam Chávez

Una condición médica poco común ha intrigado durante años a médicos e investigadores: el síndrome de la autodestilación, también conocido como SAB o síndrome de autocervecería. Esta enfermedad provoca que el organismo produzca alcohol de forma interna, generando síntomas de intoxicación etílica sin que la persona haya consumido bebidas alcohólicas.

Durante mucho tiempo, quienes la padecen han enfrentado diagnósticos erróneos, estigmatización social e incluso problemas legales. Ahora, un nuevo estudio científico aporta claves fundamentales para entender qué ocurre dentro del cuerpo.

UN ESTUDIO CLAVE REVELA EL ORIGEN DEL ALCOHOL INTERNO

Una investigación reciente publicada en la revista Nature Microbiology, considerada el análisis más amplio realizado hasta ahora sobre el síndrome de la autodestilación, identificó a bacterias intestinales específicas como responsables de este fenómeno.

El estudio explica que ciertos microorganismos presentes en el intestino son capaces de fermentar azúcares y producir etanol, el mismo tipo de alcohol presente en las bebidas alcohólicas. En los pacientes con SAB, esta producción supera la capacidad del organismo para metabolizarlo, elevando el nivel de alcohol en sangre hasta provocar intoxicación.

Este hallazgo representa un avance importante, ya que durante años se pensó que las levaduras eran las principales responsables, cuando en realidad las bacterias juegan un papel central.

CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL SÍNDROME DE AUTODESTILACIÓN

El síndrome de autocervecería se manifiesta con síntomas muy similares a los de una intoxicación alcohólica común, pese a la ausencia total de consumo de alcohol. La intensidad y frecuencia de los episodios varían según la cantidad de etanol producida y la capacidad del cuerpo para eliminarlo.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la niebla mental, la falta de coordinación, el cansancio extremo y los problemas de memoria. También pueden aparecer desinhibición, cambios de humor y dificultad para concentrarse.

En casos más severos, los pacientes presentan problemas de equilibrio, visión borrosa, habla arrastrada, vómitos y enrojecimiento facial. Fuera de los episodios agudos, son comunes las molestias digestivas como dolor abdominal, gases, hinchazón y alteraciones en las evacuaciones.

RIESGOS FÍSICOS, EMOCIONALES Y SOCIALES

Las consecuencias del síndrome de la autodestilación van más allá del malestar físico. La presencia recurrente de alcohol en la sangre puede provocar lesiones por caídas o accidentes, daño cerebral, problemas hepáticos, depresión e incluso pensamientos suicidas.

Además, la imprevisibilidad de los episodios puede afectar la vida laboral, académica y social. Muchas personas con SAB han sido acusadas injustamente de consumir alcohol, lo que agrava el impacto psicológico y retrasa el diagnóstico adecuado.

QUÉ BACTERIAS ESTÁN INVOLUCRADAS, SEGÚN LOS EXPERTOS

El estudio identificó a bacterias como Klebsiella pneumoniae y Escherichia coli entre las principales responsables de la producción excesiva de etanol en el intestino. Estas bacterias tienen la capacidad de fermentar carbohidratos y liberar alcohol como subproducto.

Durante los brotes de intoxicación espontánea, las muestras fecales de los pacientes producían significativamente más etanol en laboratorio que las de personas sanas. Además, se detectaron niveles elevados de enzimas microbianas relacionadas con la fermentación, lo que indica una actividad metabólica intensificada.

TRATAMIENTOS ACTUALES Y NUEVAS OPCIONES TERAPÉUTICAS

El tratamiento del síndrome de autodestilación sigue siendo un desafío debido a su rareza y a la falta de protocolos estandarizados. Tradicionalmente, se ha recurrido a dietas bajas en carbohidratos y al uso de antifúngicos para limitar la fermentación intestinal.

Sin embargo, el nuevo enfoque bacteriano abre la puerta a tratamientos con antibióticos dirigidos, los cuales han demostrado reducir de forma significativa la producción de etanol en pruebas de laboratorio. También se investiga el bloqueo de las vías enzimáticas que permiten la fermentación.

Otra alternativa prometedora es el trasplante de microbiota fecal. En uno de los casos documentados, un paciente permaneció libre de síntomas durante más de 16 meses tras recibir dos trasplantes de heces de un donante sano, lo que sugiere que restablecer el equilibrio intestinal puede ser clave.

UNA ENFERMEDAD RARA QUE EMPIEZA A ENTENDERSE

El síndrome de la autodestilación demuestra hasta qué punto la microbiota intestinal influye en la salud humana. Aunque sigue siendo una condición poco frecuente, los avances científicos recientes permiten comprender mejor sus causas y ofrecen esperanza para quienes la padecen.

Con mayor investigación, diagnóstico oportuno y tratamientos personalizados, esta enfermedad podría dejar de ser un misterio médico y convertirse en una condición manejable, reduciendo el impacto físico y social que hoy enfrentan muchos pacientes.