¿Algunas comidas pueden provocar infartos? Esto dicen los especialistas

Lo que para muchos es un placer sentarse a disfrutar de una comida abundante y sabrosa podría convertirse en un riesgo silencioso para el corazón

Por: Jhoanna Ontiveros Peraza

En plena temporada decembrina, cuando las mesas se llenan de platillos abundantes y cargados de sabor, surge una pregunta inquietante: ¿una comida demasiado pesada puede desencadenar un ataque cardíaco?

Lo que para muchos es un placer sentarse a disfrutar de una comida abundante y sabrosa podría convertirse en un riesgo silencioso para el corazón.

¿ALGUNAS COMIDAS PUEDEN PROVOCAR INFARTOS?

De acuerdo con especialistas citados por The Washington Post, algunas comidas sí podrían probar infartos, especialmente entre personas con antecedentes de enfermedad cardiovascular.

Los expertos advierten que una comida excesiva puede generar efectos similares a los provocados por episodios de estrés extremo o ejercicio físico extenuante. Las comidas con alto contenido de grasa vuelven la sangre más propensa a coagularse, incrementando el riesgo de sufrir un infarto horas después de comer. "Estas son cosas que se combinan para que, unas horas después, ocurra un ataque cardíaco", explicó el cardiólogo Kopecky.

La advertencia no es nueva ni exagerada. Un estudio presentado en el año 2000 durante una conferencia de la American Heart Association reveló que consumir una comida inusualmente pesada puede cuadruplicar el riesgo de infarto durante las dos horas posteriores. El riesgo fue especialmente alto entre personas con afecciones cardíacas previas, quienes describieron sus alimentos como "muy pesados".

Además, The Washington Post cita un análisis de 17 estudios donde se concluye que, además de la alimentación excesiva, otros detonantes frecuentes de ataques cardíacos son el esfuerzo físico intenso y el estrés emocional, factores que activan procesos similares en el organismo.

ALIMENTOS QUE ELEVAN EL RIESGO CARDIOVASCULAR

Aunque un platillo no provoca por sí solo un infarto, sí existen alimentos que, consumidos en exceso, aumentan las probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón:

  • Azúcar. Las grandes cantidades de azúcar y carbohidratos refinados incrementan el riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular.
  • Sal. Un consumo elevado de sal favorece la hipertensión arterial. La OMS recomienda no superar los 5 gramos al día.
  • Grasas saturadas. Presentes en alimentos procesados, embutidos y carnes rojas en exceso. Elevan el colesterol LDL.
  • Grasas trans. Comunes en productos fritos y horneados industriales. Aumentan la inflamación y el riesgo cardíaco.
  • Carnes rojas y procesadas. Relacionadas con un mayor riesgo cardiovascular por su contenido de grasas saturadas y sodio.
  • Bebidas azucaradas. Una sola lata puede contener más azúcar de la recomendada para todo un día.
  • Repostería industrial. Rica en azúcar, harinas refinadas y grasas que elevan los triglicéridos.

Los cardiólogos insisten en que no se trata de satanizar un alimento aislado, sino de apostar por una alimentación equilibrada basada en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y lácteos descremados. También sugieren preferir carnes blancas, utilizar aceite de oliva y consumir alimentos ricos en Omega 3, como el atún y los frutos secos.

Mantener un corazón saludable implica tomar decisiones informadas y moderar los excesos, especialmente en fechas festivas. Y antes de hacer cambios importantes en tu dieta, los especialistas recomiendan siempre consultar con un profesional de la salud.