Con una media cercana a los 84 años, el país nipón alberga historias que rompen estereotipos, como la de Ushi Ando
Por: Brayam Chávez
En un mundo donde la esperanza de vida promedio ronda entre los 70 y 73 años, Japón vuelve a llamar la atención por la longevidad de su población. Con una media cercana a los 84 años, el país nipón alberga historias que rompen estereotipos, como la de Ushi Ando, una mujer de 100 años que asegura mantenerse activa y motivada gracias a su amor por los videojuegos.
UNA VIDA LARGA ACOMPAÑADA DE UNA CONSOLA CLÁSICA
Ushi Ando nació y vive en Inawashiro, en la prefectura de Fukushima. A sus 100 años, no solo conserva una rutina activa, sino que también presume tener un aliado poco común contra el paso del tiempo: su Super Nintendo. Esta consola clásica se ha convertido en una herramienta clave para estimular su mente y mantenerse en movimiento.
Lejos de ser una afición reciente, los videojuegos forman parte de su vida desde finales de los años noventa, cuando tenía alrededor de 70 años y descubrió títulos como Tetris y Bomberman, juegos que hasta hoy siguen formando parte de su día a día.
VIDEOJUEGOS, FAMILIA Y COMPETENCIA SANA
Ando no juega sola. En varias ocasiones comparte partidas con su bisnieto, aunque deja claro que no piensa facilitarle las cosas. Según ha contado en entrevistas a medios japoneses, no le gusta perder y se toma cada partida con total seriedad, demostrando que la competitividad no entiende de edades.
Este vínculo intergeneracional ha fortalecido la relación familiar y le ha permitido mantenerse socialmente activa, algo que especialistas suelen destacar como clave para una vejez saludable.
UN APOYO PARA LA MENTE Y EL CUERPO
La centenaria vive junto a su hija y puede realizar la mayoría de sus actividades cotidianas sin ayuda. Para ella, los videojuegos no son solo entretenimiento, sino una forma de ejercicio. Asegura que no le agrada pasar el día acostada y que sostener el control, mover los dedos y concentrarse en cada nivel le aporta energía y mejora su movilidad.
De acuerdo con su propio testimonio, jugar le permite mantenerse despierta, activa y con una actitud positiva frente al envejecimiento.
UNA PASIÓN QUE NO TIENE FECHA DE CADUCIDAD
Historias como la de Ushi Ando demuestran que los videojuegos no son exclusivos de los jóvenes. Su caso se ha convertido en un ejemplo de cómo el ocio digital puede aportar beneficios cognitivos, emocionales y físicos, incluso a edades avanzadas.
Todo apunta a que seguirá disfrutando de su consola y de sus juegos favoritos durante muchos años más, rompiendo mitos y recordando que nunca es tarde para encontrar una pasión que motive a seguir adelante.