Investigaciones han puesto bajo la lupa el impacto del horario de despertar en el bienestar emocional, revelando datos que podrían cambiar la rutina
Por: Jhoanna Ontiveros Peraza
La manera en que inicia la mañana puede marcar el rumbo de todo el día. Desde el nivel de energía hasta el estado de ánimo, pequeños hábitos, como la hora a la que suena el despertador influyen más de lo que muchas personas imaginan.
Investigaciones recientes han puesto bajo la lupa el impacto del horario de despertar en el bienestar emocional, revelando datos que podrían cambiar la rutina de millones.
¿A QUÉ HORA CONVIENE DESPERTARSE PARA EMPEZAR EL DÍA DE BUEN HUMOR?
De acuerdo con estos estudios, despertarse entre las 6 y las 7 de la mañana está relacionado con un mejor humor y una mayor estabilidad emocional, siempre y cuando se haya dormido el tiempo suficiente.
Este rango horario coincide con el ritmo biológico natural del cuerpo humano y favorece la producción de hormonas asociadas al bienestar, como la serotonina.
Especialistas explican que el efecto positivo de levantarse temprano se debe a una combinación de factores biológicos y conductuales. Entre los más relevantes destacan la mayor exposición a la luz natural, que ayuda a regular el reloj interno; una mejor sincronización del sueño con los ciclos circadianos; y la sensación de control y rutina, elementos clave para reducir el estrés desde las primeras horas del día.
Además, las personas que se despiertan en este horario suelen organizar mejor sus actividades diarias y comenzar la jornada sin prisas, lo que impacta de forma directa en el ánimo. Por el contrario, levantarse muy tarde o de manera irregular puede provocar cansancio, irritabilidad y dificultades para concentrarse.
RITUALES MATUTINOS QUE AYUDAN A MANTENER EL BUEN HUMOR
Más allá de la hora exacta, los expertos coinciden en que la forma en que se inicia el día es fundamental. En países como Japón, es común dedicar las primeras horas de la mañana a actividades físicas y mentales de baja intensidad, como estiramientos, yoga suave, meditación, caminatas tranquilas o lectura ligera.
Estas prácticas, realizadas con luz natural, permiten activar el cuerpo de manera progresiva, reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y estimular la producción de endorfinas y serotonina, sustancias relacionadas con la sensación de bienestar.
La clave, subrayan los investigadores, no está en ser productivos desde las 6 de la mañana, sino en crear una zona de transición entre el sueño y el inicio de las actividades cotidianas.