Asilo de ancianos: es un mejor hogar

Por: Eduardo Sánchez

Con la renova­ción del cablea­do eléctrico y paneles sola­res, así como la inaugu­ración y bendición de la enfermería totalmente equipada, el asilo de an­cianos de Huatabampo se consolida como un espacio de armonía y bienestar para sus hués­pedes.


A la inauguración ofi­cial y renovación de las instalaciones, acudieron las hermanas religio­sas Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres, que están a cargo del asilo, así como representantes de la Fundación Tichi Muñoz, del Centro de Formación Social para el Tercer Sector y ciudadanos de Huatabampo que apo­yan a la casa-hogar.

Gracias a la Funda­ción Tichi Muñoz, con sede en Ciudad Obregón, se logró la renovación del cableado eléctrico y paneles solares, ya que esta organización pro­mueve la profesionaliza­ción de las organizacio­nes de la sociedad civil.


El asilo de ancianos, con ya casi 32 años des­de su fundación, se en­contraba en situación precaria en el cableado eléctrico. Y aunque no pocas veces se buscó el apoyo en diferentes lugares, no se lograba, sino hasta septiembre de 2018 que gracias a esta fundación se obtuvieron los recursos.

Su aportación con­sistió en 480 mil pesos, además de 100 mil ob­tenidos por la institu­ción con tres donantes que destinaron 199 mil 085.44 pesos para ca­bleado, así como 336 mil 902.41 para paneles so­lares y 44 mil 960 para asesoría y capacitación en los temas de marco legal y desarrollo de la organización.

El equipamiento de la enfermería se logró con el proyecto Dignifi­cando al Adulto Mayor, apoyado por Indesol en 2018 con una cantidad de 200 mil pesos, con los cuales se adquirieron dos camas de hospital de buena calidad, colchones y barandales, mesas es­peciales para enferme­ría, monitor de signos vitales y material para curaciones.

Durante el evento se entregó un reconoci­miento a la Fundación Tichi Muñoz, por sus aportaciones a la comu­nidad del sur de Sonora mediante diversos pro­yectos.

Gracias al respaldo de algunos empresa­rios, agricultores y ciu­dadanos de Huatabam­po, esta casa ha logrado sobrevivir a través del tiempo, lo cual proyec­ta que es una obra de Dios.